domingo, 11 de marzo de 2012

CARAVAGGIO: SU CARÁCTER, SU PERSONALIDAD (PARTE III); “…ESTE PINTOR DE CEREBRO TRASTORNADO”

 


Detalle de la cabeza de Goliat del cuadro David y Goliat que se encuentra en la Galería Borghese de Roma. Está generalmente admitido que es un autorretrato de Caravaggio de su última época. Su aspecto era tan terrible como aparenta. Puede verse el cuadro completo en la entrada de 29 de diciembre de 2.010.
Michelangelo Merisi Caravaggio era una mente compleja comentaba en la anterior entrada del blog. Efectivamente, si viviera ahora sería muy recomendable su tratamiento por un médico siquiatra.
No obstante lo anterior, sí que convendría recordar tres o cuatro cosas que en  el tiempo y en la sociedad en que vivió daban escenario a su conducta. Esto es importante porque aunque determinados patrones de la conducta humana valen para todos los tiempos, otros están determinados o al menos muy influenciados por el entorno.
En el tiempo y en lo que ahora llamaríamos Italia en que vivió Caravaggio las clases sociales estaban muy marcadas, en primer lugar una de ellas era la aristocracia; otra, el clero que básicamente en su jerarquía se nutría de la aristocracia[1] y que tenía poder político y económico; en términos amplios estaban los vasallos que incluía a los siervos, campesinos y una subclase emergente de comerciantes. Era muy conveniente para estos tener buena relación o estar bajo la protección de algún aristócrata o de algún jerarca del clero. Muchos miembros de la clase baja tenían el deseo, más o menos explícitamente expresado, de llegar en la escala social superior o a lo más alto, como es lógico, porque sencillamente se vivía mejor.
Igualmente en aquellos tiempos Caravaggio había muchos y complejos rituales de actuación, y que tenían mucho que ver con la clase social a la que pertenecieras. Así, cualquier falta de respeto de un siervo a alguien de clase más alta era severamente rechazada y castigada. Un ejemplo significativo de la importancia de los rituales eran los saludos. Así, el no saludar o el no hacerlo correctamente podía llevar a malas consecuencias[2].
Quizá lo que más nos llamaría la atención hoy día sería el sofocante ambiente religioso, que no era impedimento para que hubiese una gran pobreza y una gran cantidad de gente en estados marginales de la sociedad.  Las guerras, epidemias, y dificultades económicas generales habían producido una legión de desocupados, mendigos, salteadores, jugadores y picaros, así como una cantidad ingente de prostitutas, lo que producía un ambiente lumpen, que resultaba a las autoridades muy difícil de erradicar. Ambiente en el que, en parte,  Caravaggio se debería inevitablemente mover, seguramente con más gusto que disgusto.
En todo este contexto… ¿Qué pensaban los contemporáneos de Caravaggio?
Giulio Mancini, el médico, coleccionista y biógrafo de Caravaggio, decía de él que era de trato muy difícil.
Otro que lo conoció muy bien, pues estuvo a su servicio en su palacio, fue el Cardenal del Monte que dijo de él que era una hombre  “stravagantissimo”, esto se ha traducido por extrañísimo, pero no creo que sea del todo justo porque en italiano extraño es “straneo”, por lo habida cuenta de que el Cardenal trató a Caravaggio más bien en una época intermedia de su vida, cuando no estaba tan deteriorado, quizá quisiera dar en parte un sentido de estrafalario e impredecible, en ese sentido la palabra española extravagante es la que en mi opinión más se ajusta.
Fabio Masetti que era el embajador del Duque de Modena en Roma, gran señor, se había encaprichado en que Caravaggio le hiciera un cuadro. A cuenta de ese cuadro Caravaggio había percibido una cantidad como adelanto, pero posteriormente pidió más a cuenta, debido a que tenía dificultades económicas (probablemente deudas de juego ), pero Masetti al reclamar el cuadro sobre el que Caravaggio le daba largas, dice de él que avergonzado “enrojece cuando le ve”. Claro, a un embajador de un Duque, Caravaggio no podía despacharlo con un insulto, y le daba vergüenza no estar cumpliendo su contrato, (que no cumplió al final), cosa que no acostumbraba a hacer.[3] En ese año de 1606 Caravaggio estaba ya realmente “pasándose de vueltas”.
Un comitente de cuadros mesinés llamado Niccolo di Giacomo escribió en 1609 de Caravaggio en términos de “…este pintor de cerebro trastornado”. Realmente parece que hay una coincidencia general en testimonios de la época en que Caravaggio no regía mentalmente bien, por lo que todas las interpretaciones, como la que configuran un supuesto prerromanticismo de Caravaggio, o bohemia, o alguien “contracultural”, que en principio merecen respeto, deben tomarse con muchas cautelas.
Entre los que lo conocieron y padecieron estaba su enemigo y biografo Giovanni Baglione. Su biografía de él, quizá hecha más para desprestigiarlo ante la posteridad que para que permaneciera en el recuerdo resulta irritante. Decía Baglione de Caravaggio[4] que “Michelagnolo Amerigi fue hombre satírico y altanero; y en cualquier momento gustaba hablar mal de todos los pintores pasados y presentes, por insignes que fuesen; pues le parecía que él solo con sus obras había adelantado a todos los otros de su profesión”. Satírico, altanero, hablaba mal de otros pintores…los genios, suele ocurrir, a veces lo son en su arte, pero no siempre se comportan de forma amable y comedida. La humildad no suele ser su fuerte porque se ven superiores a sus contemporáneos. Continúa diciendo Baglione que “Fue Michelagnolo por soberbio ardor de espíritu un algo díscolo, y a cada rato buscaba ocasión de romperse el cuello o de poner riesgo a la vida ajena”. Fue impulsivo, explosivo. Tuvo siempre problemas con el poder establecido. No asimilaba la sumisión. Fue detenido en varias ocasiones por portar armas, cuando sabía perfectamente que estaba prohibido, etc.

 

En este cuadro del Sacrificio de Isaac que se encuentra en la Galería de los Ufficci de Florencia, pintado en 1602 ó 1603 se percibe, o al menos yo lo percibo, y no soy desde luego el único, una cierta carga sádica. El tema pictórico del sacrificio de Isaac a manos de su padre Abraham, es y era bastante conocido y había sido profusamente utilizado antes de esta obra, y lo fue después, (en puridad las sagradas escrituras no hacen mención a la presencia un ángel que detiene la mano de Abraham, sino a la voz del ángel de Jehová que es la que detiene la cuchillada mortal, y la sustitución de Isaac por el sacrificio de un carnero, que aparece a la derecha del cuadro, pero el gusto de la época era incluir un ángel, lo que sin duda añade un mayor dramatismo a la escena). La carga trágica del cuadro es bastante fuerte, mucho más que en otros, o quizá el que más entre los cuadros que tocan ese tema. La posición de Abraham con el cuchillo, y la cara de horror de Isaac, cuyo modelo está generalmente admitido que era Francesco Boneri, (Cecco del Caravaggio), el mismo que hizo de modelo en el fantástico cuadro “Amor Victorioso”[5] de Berlín o el “San Juan Bautista” del Museo Capitolino de Roma. Algún autor ha hecho una referencia a la posición de sodomía que en el cuadro se da a entender. No digo que no, porque de Caravaggio no me sorprende nada, pero parece un poco rizar el rizo. La posición de Abraham con respecto a Isaac, tanto más dramática, cuanto que es la mejor forma de inmovilización de la víctima, que pugna por su vida ante lo que inminentemente le va a suceder.
          
         Aún cuando el biógrafo Sandrart, que no conoció a Caravaggio personalmente, pues escribió sobre él varias décadas después de su muerte, relata un suceso que muy bien pudo ser cierto, y que es muy característico del ambiente caballeresco y espadachín, al mismo tiempo, es revelador de las formas de actuar de Caravaggio. Relata el tal Sandrart que Caravaggio se encontró al pintor llamado El Caballero de Arpino (Giuseppe de Cesari), y le dijo que como iban ambos armados era el momento de arreglar sus deferencias, contestándole éste que él era un caballero y no debía rebajarse a un duelo con alguien de más baja condición, lo cual al parecer, le hirió a Caravaggio más que cualquier estocada. Porque Caravaggio era pendenciero pero también  muy orgulloso especialmente entre los pintores.
         Caravaggio no tuvo unos vínculos personales o familiares arraigados. De hecho su hermano fue a visitarlo en Roma, quizá atraído por la fama  del pintor, y éste se negó a recibirlo fraternalmente diciendo que ni lo conocía, ni era su hermano. No obstante siempre tuvo “amigos” y sobretodo admiradores, pero no creo que tuviera posibilidad de establecer una relación afectiva satisfactoria probablemente de ningún tipo.
         Creo, por otra parte necesario, hacer un breve comentario sobre la cultura y la religiosidad del pintor como posibles moduladores de su personalidad. Caravaggio no fue un intelectual nato. Sabía leer y escribir, aunque fue más lector que escritor, porque escrito no nos ha llegado prácticamente nada, y lector, al menos sabemos que cuando fue desahuciado tenía en casa-estudio doce libros, aunque desgraciadamente no conocemos los títulos de dichos libros.  Sabemos también que era amante o apreciaba la música  porque en el mismo desahucio se hace inventario de un violín y una guitarra. Seguramente sabía tocar la guitarra, pues Prudencia Bruna, su casera cuando le denuncia, dice de él “…que volvió junto a otros tocando una guitarra.” Además, es fácil deducirlo del contenido de varios cuadros, como por ejemplo entre otros, el del “Tañedor de Laúd” o el de la “Huida a Egipto” en que las referencias musicales son bastante exactas. En cuanto a su religiosidad no consta nada en especial, se supone que cumpliría con sus obligaciones, especialmente en Semana Santa, y que tendría un conocimiento bastante profundo de las sagradas escrituras, necesario para imaginar las escenas religiosas que pintó
Un personaje tan complicado como Caravaggio tuvo muchos detractores y enemigos, como no podría ser de otra manera, que, tampoco perdieron ocasión de ajustarle las cuentas en cuanto tuvieron ocasión, incluso de una paliza en Nápoles casi lo matan.
Baglione, que como hemos dicho conoció y sufrió la ira de Caravaggio, –recordemos que entre otras cosas, denunció a Caravaggio y a otros amigos suyos, por la publicación por toda Roma de versos injuriosos contra él y otro pintor llamado Tommaso Salini (Mao)[6]- termina prácticamente su pequeña biografía con una frase demoledora: “…y sin ayuda de nadie murió en pocos días malamente, igual de mal que había vivido”. Después el resentido Baglione hace una consideración despectiva sobre su pintura. Lo bien cierto es que les puedo decir que si no fuera por Caravaggio a Baglione ni se le conocería mínimamente, porque es uno de los muchos pintores italianos desconocidos.
En resumen y como conclusión, Caravaggio de una niñez y juventud complicada, rodeado de la enfermedad y la muerte por la peste; inmerso en  aventuras, juegos, y malas compañías, tras una época de aprendizaje en Milán,  se traslada a Roma donde tiene que buscarse la vida en un ambiente muy competitivo entre pintores y hostil en general. Como consecuencia probablemente de enfermedad o enfermedades su personalidad ya extraña se deteriora dando lugar a explosiones de violencia, peleas y duelos. Al final es un hombre perseguido y atemorizado[7] que busca una reivindicación de sí mismo que no consigue.
No obstante lo anterior, en cualquier época de la vida de Caravaggio, salvo en la primera de la que no se ha encontrado nada por el momento, la producción pictórica no es mucha en cantidad, pero es excelente, incluso sublime, lo que le deja en el altar de los genios de la pintura.
Y para finalizar y si me lo permiten, una broma. Una vez me preguntaron cómo era ese Caravaggio del que se habla, y dije que yo lo imaginaba como una extraña mezcla entre D. Juan Tenorio y Salvador Dalí… Ése Dalí, otro genio, con una mente compleja…
Nos vemos en la próxima entrada. Saludos.
José L. Cestero (nobiliano@gmail.com)


[1] Sobre sólo cuatro de los papas que “reinaron” en aquella época, vean entre paréntesis las familias de rancio abolengo a las que pertenecían: Clemente VIII (Aldobrandini), León XI (Medicis), Pablo V (Borghese), y Urbano VIII (Barberini)
[2] Resulta incluso un poco cómico desde el punto de vista de hoy, el relato de Orazio Gentileschi contestando la denuncia de Giovanni Baglione, cuando refiere a que él espera que Baglione le salude y se quite el sombrero, y Baglione esperaba lo mismo, con el resultado de que ambos pintores no se saludaban. También refiere Orazio Gentileschi que hace tiempo que Caravaggio espera que él le salude, pero que hace seis meses que no habla con él…Como ven el asunto de los saludos tenía mucha importancia en aquella sociedad.
[3] Aunque sí hubo retrasos como por ejemplo en el cuadro “La muerte de la Virgen”, véase la entrada de fecha 3 de julio de  2.011.
[4] Tomo la traducción que me merece más confianza de Luis Antonio de Villena, en el apéndice III de su impagable libro “Caravaggio exquisito y violento” Editorial Planeta, año 2.000. Otro de los libros que yo recomiendo a los aficionados, pues quizá sea lo mejor y más original que se haya escrito en español sobre Caravaggio.
[5] Véase la entrada en el blog de 16-12-2010 donde se comenta el cuadro “Amor victorioso” y el de 14-6-2011 donde se comenta el cuadro “San Juan Bautista” del Museo Capitolino de Roma.

[6] Ver entrada en el blog de 18-12-2010.
[7] Probablemente paranoide o quizá epileptoide, o de epilepsia subclínica como diría Vallejo Nagera. Cfr. Vallejo Nagera “Locos Egregios” , p. 94-95

domingo, 19 de febrero de 2012

CARAVAGGIO: SU CARÁCTER, SU PERSONALIDAD (PARTE II);NEC SPE NEC METU (ni esperanza ni miedo)



Caravaggio "El Prendimiento" Detalle




En el anterior comentario del blog nos ocupaba el cuadro “El Prendimiento”, veíamos a ese hombre a la derecha que iluminaba la escena y estiraba un tanto el cuello, como para cerciorarse de cuanto allí estaba sucediendo con la luz que proporcionaba. Pero lo sabía perfectamente. Y tanto. Ese hombre era Caravaggio. Es uno de sus magníficos autorretratos. Pero… ¿Cómo era ese hombre? O quizá mejor… ¿Cómo lo veo yo cuatro siglos después de su muerte?
         Caravaggio era lo que yo llamo “una mente compleja”. Desechen cualquier reduccionismo, cualquier frase simplista sobre él. Ustedes podrán encontrar recortes periodísticos con etiquetas de que era un hombre violento, que era un homosexual, que era un asesino, etc. No se queden con nada de eso solamente, porque Caravaggio era algo de eso y no era al mismo tiempo, y era muchas otras cosas más.
No demos un solo paso más sin antes pensar: ¿Por qué estamos hablando de él? Estamos hablando de él porque era un genio de la pintura. No perdamos eso de vista. Su personalidad compleja, como por ejemplo, la de otro genio cual era Goya, se trasluce cada vez con más claridad a medida que vamos sabiendo y deduciendo sobre su vida y también su obra. Su personalidad sin la pintura podría  interesar a un psicólogo o psiquiatra, pero a nosotros no nos interesaría. Sólo su relación con el arte pictórico nos atrae. Hace  bastantes años ya, el psiquiatra y escritor Juan Antonio Vallejo-Nágera publicó un libro titulado “Locos Egregios”[1] en que comentaba y estudiaba el perfil psicológico de personas importantes en la historia, y entre otros, el de Caravaggio. Concluía con la observación de rasgos de psicopatía. Así Caravaggio sería un psicópata explosivo de características epileptoides.
Bien, la posibilidad de daños cerebrales en nuestro protagonista no es nada desdeñable, y puede que  vinieran de lejos. Me explico: Sobre 1592 se sabe por Mancini que Caravaggio fue ingresado en el Hospital de la Consolazione de Roma, pues había sufrido la coz de un caballo y se le había hinchado mucho la pierna[2]. Muy poco se sabe de este suceso. Allí, en el hospital, se dice que pintó varios cuadros, por lo que debió estar ingresado bastante tiempo. El asunto llama la atención escasamente a los biógrafos, sólo para decir que tras esa estancia no vuelve al estudio del pintor Giuseppe de Cesari  (El Caballero D’Arpino), y su hermano Bernardino de Cesari. Pero a mi me llama la atención que en ese momento Caravaggio, un hombre bastante joven, estuviera tanto tiempo ingresado, y para mí la razón no explicitada, y es bastante claro, que, o tuvo una fuerte infección a consecuencia de la herida o tuvo una infección previa, o intrahospitalaria. ¿Por qué estuvo tanto tiempo? ¿Pudo tener una gangrena? ¿Quizá meningitis, que puede, si se supera, dejar secuelas neurológicas y/o sordera? ¿Especulaciones? Sin duda, pero en el estudio de Caravaggio advierto un deterioro progresivo y constante de su personalidad. Poco tiempo después de salir del hospital pintaba así:
 
Y al final de su vida pintaba así:
 

De colores más claros y temas picaros y amables a lo oscuro, torturas y martirios al final de su vida. La diferencia está clara. Y más que podríamos decir. Es solo una posibilidad, pero que tuviera su conducta desordenada y agresiva posterior, un origen patológico, no es nada desdeñable en mi opinión.
Ni esperanza ni miedo (Nec spe nec metu)[3]. Esto llevaba grabado en la espada Caravaggio. Quedé fascinado cuando la leí por primera vez. ¡Qué profundidad la de Caravaggio! Pero no, dicha frase o lema fue acogida por muchos en su época. Una reafirmación del deseo de vivir al límite. Muy interesante, pero ya lo llevaba Felipe II como divisa. Felipe II líder hegemónico mundial en su tiempo, y al que Caravaggio seguramente detestaba por español e invasor, pero que al mismo tiempo imitaba vistiendo a la elegante moda española del negro y blanco con delicados terciopelos.
El lema Nec Spe Nec Metu fue utilizado por Seneca muchos siglos antes y él lo tomó de algún filósofo estóico como Hecatón. Nada nuevo bajo sol (Nihil novi sub sole), otra frase hecha que diría yo.
En el transtorno explosivo intermitente que Caravaggio seguramente padecía, el sujeto deriva fácilmente a la ira, y suele haber un posterior arrepentimiento o autorreproche. Como no interpretar el suceso relatado por Francesco Susinno más de cien años después de la muerte de Caravaggio cuando decía que le ofrecieron agua bendita para la reparación de pecados veniales, y él la rechazó por innecesaria, porque los suyos no eran veniales, sino que eran mortales. Como algunos autores piensan, y yo modestamente también, Caravaggio buscó al final un perdón, no sólo a un homicidio, en el que por cierto, podía perfectamente haber sido él el muerto, no lo olvidemos, de hecho fue herido de cierta gravedad, un perdón, como digo, general a lo que había sido su vida.
Caravaggio fue emocionalmente inestable. Lo que considerase una agresión, recalco lo que él considerase como agresión, podía derivar rápidamente en insultos, en una pelea o en sacar a relucir las armas. Vean sino este suceso que sigue. 
Una cuestión alcachofas:
Imaginen que están ustedes en una taberna romana, primeros años del siglo XVII, y en la mesa de al lado usted oye una voz insolentada que le dice al camarero “¡Maldito cabrón! ¿Te crees que estás sirviendo a un palurdo?”[4] Acto seguido quien decía ese insulto tomó el plato y se lo tiró a la cara al camarero, y le hirió en la mejilla. Ese era Caravaggio. El conflicto surge porque Caravaggio pregunta al camarero sobre cuáles de las alcachofas servidas en el plato habían sido guisadas con aceite y cuáles con mantequilla. Pietro el camarero, dice que le contestó “huélelas y lo sabrás fácilmente”, sin embargo, un testigo dice que cogió del plato una alcachofa (¡!) y se la llevó a la nariz para olerla. Evidentemente Caravaggio explotó. Sobre si Caravaggio tomó la espada cercana o no, existen divergencias porque el camarero denunció que sí salió el acero a relucir, y un testigo dijo que no lo vio. A mi no me extrañaría que sí, dado que es muy normal que Caravaggio tomara o hiciera ademán de tomar la espada como diciendo “ …y ahora, si te atreves, contéstame”. La denuncia no prosperó. Mejor a la larga para el pobre camarero Pietro. Caravaggio tenía entonces influyentes padrinos y peligrosos amigos.
Otra de las posibles causas de su agresividad y extraño manejo se ha querido buscar en el uso de sustancias utilizadas en los talleres de pintura con compuestos tóxicos que dañan el cerebro. Esto no es nuevo, se ha dicho en muchas ocasiones. Yo creo que en todo o en parte esto tiene responsabilidad. En aquel tiempo no se tenía ni idea de problemas generados por mercurio o por plomo u otros metales. Los colores, eran piedras, polvos. Se machacaban, se molían. Eso producía polvo que se respiraba, además, se mezclaban aceites y se añadía sustancias de cohesión, incluso secretas, porque a todos los pintores les gustan tener sus “trucos”. Además, los pintores profesionales caravaggistas, pese a que por lo general todos trabajaban bastante deprisa[5], se pasaban muchas horas pintando al día, pues debían satisfacer los encargos en los plazos contratados, y se comprometían a veces más de lo que podían.
Esto último me lleva a otra de las características de la personalidad de Caravaggio: era un hombre bastante concentrado en lo que se proponía. Cuando pintaba no paraba, cuando se iba de “jarana” por los barrios bajos, estaba de fiesta y no pintaba, claro que me temo que esto debió tener algunas o muchas excepciones sobretodo en las noches veraniegas romanas.
Si reconsideran de nuevo el incidente de las alcachofas, me gustaría hacerles notar lo que yo entiendo como un aspecto capital en el entendimiento de la figura de Caravaggio: él siempre quiso ser importante. Y no lo disimulaba. El quiso ser un caballero. Nada original con respecto a lo que podría desear un joven en su época. No sólo era una cuestión de dinero. Caravaggio con algunos cuadros llegó a ganar bastante dinero, aunque probablemente lo perdiera en gran parte en apuestas y juegos. Lo primordial es que se le guardara lo que él entendía por el debido respeto. No soportaba la falta de respeto. Eso de los demás hacia él, y de él a los demás, pretendía proyectar mediante signos externos que era merecedor de dicho respeto, así el tener criado, el llevar una buena espada, un buen traje negro, etc... pero los pintores gustaban además de lucir una cadena de oro. Que Annibale Carraci hubiera recibido una cadena de oro por sus obras en el Palacio Farnesio, quizá tenía un pase, porque Carraci era un pintor extremadamente bueno, pero que le hubieran dado una cadena de oro a un pintor tan mediocre como G. Baglione eso, le comía las entrañas por la envidia. Sólo casi al final de su vida, en Malta, Caravaggio fue recompensado con una cadena de oro por el gran maestre Alof de Wignacourt cuando se hizo caballero de la orden de Malta y ello tras pintar el colosal cuadro La degollación del Bautista, del que hablaremos en otra ocasión más extensamente.
Aquí pueden ver el prototipo de caballero pintado por Caravaggio. Se trata del mencionado Alof de Wignacourt. Cuadro que se encuentra en el museo de Louvre en París. Sólo llamaros la atención de que al margen de la coraza dorada, la presencia de un paje que sostiene el casco con plumas realza todavía más la grandeza del personaje retratado.
Lo dejo aquí por ahora, y espero poder seguir profundizando un poco más en una tercera parte en esta personalidad del genio llamado Caravaggio.
J. Luis Cestero (nobiliano@gmail.com)




[1] Editorial Planeta, Primera Edición de 1989. Si encuentran este libro, no lo duden, cómprenlo.
[2] El asunto no queda del todo claro, de hecho Robb traduce las palabras de Mancini “…fue atacado por una enfermedad…”
[3] Otras veces se encuentra traducido por “Sin esperanza sin miedo”  e incluso otras formas. Se puede ver en internet un completo trabajo de la profesora de la Universidad de A Coruña,    Dª  Sagrario López Poza sobre esta máxima o divisa.
[4] Es una traducción mía un tanto forzada porque como agudamente indica Graham-Dixon la palabra de jerga “barone” (barón), en ese momento, tenía un sentido peyorativo como de “un individuo estirado que piensa que tiene gusto, pero no lo tiene” pag, 301 de su libro “Caravaggio. Una vida sagrada y profana”………………………………………………...
[5] Era proverbial la velocidad pintando de Ribera y de Luca Giordano (Lucas Jordán en España) entre los caravaggistas destacados, además de otros.

sábado, 18 de febrero de 2012

CARAVAGGIO: EL PRENDIMIENTO. CARAVAGGISTAS: DIRK VAN BABUREN Y GERARD SEGHERS




Beso traicionero, soldados, empujones, violencia, gritos, huidas, alguien ilumina la dramática escena… Alto.No se muevan. Estamos ante una detención en toda regla. El detenido es Jesucristo. El pintor que ha reflejado la historia es Michelangelo Merisi, el Caravaggio. No hay una versión mejor de otros autores. Esa es mi opinión. Bueno, en realidad ni siquiera hay tantas versiones de estos hechos como pudiera pensarse.
Tras la Última Cena, Jesús se retira a orar en el huerto, Él sabe los acontecimientos que inexorablemente se van a producir. Ha comenzado el proceso llamado La Pasión de Jesucristo. Se ha dado orden de detención contra Jesús, y se va a ejecutar. Como es hora nocturna en el huerto no hay luz, (terreno un poco difícil para Caravaggio, pero que lo solucionará fácilmente), se necesita para el drama luz artificial. Los soldados están preparados. La señal para actuar es un beso que Judas, el discípulo traidor Judas, dará a Jesús, señal inequívoca para lo soldados sobre el sujeto que ha de ser detenido. Algún seguidor de Jesús tratará de defenderlo de forma muy humana con la espada en la mano, el llamado Juan, será en vano, también huirá, pues todo ya estaba escrito.
El cuadro de 133 x169’5 cm. titulado “El Prendimiento”, fue pintado en 1.602 para un aristócrata y acaudalado señor romano llamado Ciriaco Mattei, cuando Caravaggio estuvo residiendo en el palacio de su hermano el cardenal Girolamo Mattei. El cuadro se conserva en Dublín, Galería Nacional de Irlanda.
Observen la visión general del cuadro. Su movimiento. Su dinámica. El Judas no sólo ha besado a Jesús, lo ha asido por el hombro, y el soldado le ha lanzado el brazo izquierdo para agarrarlo, de tal forma que esas fuerzas lo empujan hacia la izquierda. Esa tendencia es remarcada por la figura de San Juan, que huye despavorido saliendo del cuadro por la izquierda, con la curiosísima visión, de que su manto rojo se hincha en el aire, en el arco que forma las manos de los soldados, que ya la han agarrado, para detenerlo a él también, y el movimiento de su huida.
Los seguidores de este blog ya habrán notado, como en otros cuadros comentados de Caravaggio, que los soldados son contemporáneos de Caravaggio y no del tiempo de los romanos. Eso tenía por objeto acercar la conciencia del suceso al tiempo presente, y además, pintar las corazas de ese tiempo, era más fácil de conseguir que las de diecisiete siglos antes. Sin embargo, los ropajes de Cristo, Judas y Juan, son de la época. Dos detalles que me llaman la atención son las filigranas en oro iluminadas del casco, y el manto azul de Cristo y de la manga de quien sostiene la candela. El color azul es un color no inédito, pero poco usado por Caravaggio.
En cuanto a las figuras, quisiera remarcar la de Jesucristo: Sus manos están entrelazas, estaba orando, nos lo recuerda el autor, y todo sucede muy rápido, no tiene tiempo de separarlas. Desea transmitirnos la sensación de que lo espiritual es vulnerado por la brutalidad. Por otro lado, Cristo es mostrado como un hombre delgado, físicamente frágil, ojos cerrados, que no opone resistencia, sensible, y con muestra del dolor infinito por lo que ya ha comenzado.
Atención al detalle de las uñas, en especial la del dedo pulgar de quien sostiene la candela, y del dedo pulgar de Judas también. Auméntelo con el zoom. Están negras de suciedad. Estos detalles realistas molestaban mucho a la jerarquía, pero Caravaggio no estaba dispuesto, por lo visto, a omitirlos.
La solución lumínica del cuadro es algo prodigioso. El que lleva la candela no es otro que Caravaggio, autorretratado, mejor que una firma, mucho mejor. Nuevamente participa en el cuadro en representación de todos nosotros.
Es el pecador, el que ayuda en la iluminación, el que coadyuva al crimen, como para recordarnos que si nosotros hubiéramos estado allí también lo habríamos hecho. De alguna manera, nos hace participes del prendimiento. Pero hay algo más. Algo extremadamente sutil. La luz del candil no es suficiente para justificar el reflejo de la luz en las figuras. Por ejemplo, no es posible que la luz destelle en el brazo izquierdo acorazado del soldado. Hay más luces. Alguien que no está pintado va a llegar de forma inminente. Y es que la luz que falta en la escena… la pone usted. Usted “lleva el otro candil” que ilumina el cuadro, y le hace de alguna manera estar presente y participe del injustificable prendimiento.
Esta obra maestra, uno de los cuadros de Caravaggio que más me gustan, fue encontrada en 1.990 –no hace tanto-, después de muchos años “perdida”. ¿Qué les parece? Estaba en la Casa de los Jesuitas de Dublín. El restaurador Sergio Benedetti fue quien redescubrió el cuadro. Las investigadoras Francesca Cappelletti y Laura Testa fueron quienes encontraron la acreditación documental en los archivos de la casa Mattei.
Pero las cosas muchas veces no son fáciles. Otro cuadro igual estaba en Odessa (Ucrania), y allí, ya en 1951 se aseguraba que el cuadro era auténtico de Caravaggio. Hoy en día se considera que es una copia, muy buena si se quiere, pero copia.
No se puede dejar de mencionar que poco después de descubrirse El Prendimiento” de Dublín, aparece otro cuadro más con igual tema y visos de autenticidad en la colección de una antigua familia italiana (Sannini). Pueden ver la versión Odessa y la romana en la página caravaggio.com. Tenemos ya tres cuadros posiblemente auténticos. Este último cuadro es comprado por un anticuario romano y un socio. La obra se limpia y se analiza, y en principio, los expertos afirman que es de la mano de Caravaggio. Tras esto, se desatan una serie de desavenencias entre el anticuario, la antigua familia propietaria, y otros personajes implicados, y el asunto se judicializa. Por el juez, se ordena una peritación a una empresa especializada sobre la autoría del cuadro que arroja el resultado: no es de Caravaggio. No sé a fecha de hoy cómo ha terminado todo esto. Si es que ha terminado. Me gustaría saberlo. Algunos piensan que el auténtico Prendimiento es éste, y no el de Dublín ni el Odessa. Otros piensan que los dos, incluso los tres, son auténticos. La doctrina mayoritaria estaría actualmente en que se tratarían de copias y el único auténtico es el de Dublín. Sea como fuere, el asunto es muy controvertido, porque lo realmente curioso del caso es que esta versión del anticuario romano es más alta y más ancha que la de Dublín, tanto es así, que al apóstol que huye por la parte izquierda en esta versión tiene el brazo casi completo; por otro lado, se ha detectado por rayos “arrepentimientos” que son inusuales en cuadros que son copias. Además, dónde se ha visto que una copia sea más grande y “complete” al original. ¿Pudo haber Caravaggio pintado algunas versiones de su propia mano? Es posible, sin ir más lejos se han aceptado varias versiones del cuadro “Muchacho mordido por un lagarto”, o del “Tañedor de Laud”, tan de moda hoy en España por la visita del gran cuadro al Museo del Prado procedente del Hermitage. También resulta probable que Caravaggio en aquel momento, y ante el innegable éxito de la composición pictórica del Prendimiento, dispusiera de seguidores caravaggistas como Cecco, como Manfredi, u otros copistas ex profeso que pintaran más versiones, usando los mismos o parecidos materiales e incluso con la ayuda del maestro.
Yo no he visto la versión de Odessa ni la romana, salvo en foto, pero sí la de Dublín, que es la que más me gusta y me parece auténtica, no obstante, en temas sobre Caravaggio trae muy poco rédito ser intransigente, y no descarto a las otras versiones como auténticas.
Como digo, el cuadro por su tema y composición tuvo gran éxito a través del tiempo. Se conocen muchas versiones y copias. Yo les ofrezco una muy buena, que está en el Museo del Colegio del Patriarca de Valencia. Autor anónimo. Al parecer la foto fue tomada lateral por causa del fuerte rebote de los focos de la sala en las partes negras del cuadro.


A tenor de esto, aprovecho para presentarles, aunque sea brevemente, a otros caravaggistas. Se trata en primer lugar de Dirk Van Baburen, holandés, nacido en 1595, es decir unos cuatro años más joven que Caravaggio. En aquel entonces los pintores jóvenes, deseaban trasladarse a Roma para perfeccionar sus conocimientos y estilo, con pintores romanos importantes, y poder degustar las magnificas obras de arte que allí había, también descubrían de paso, que había un ambiente cultural muy atractivo, y porque no decirlo, igualmente también “entretenido” en las noches romanas. Dirk se trasladó a Roma sobre 1613, -ya había muerto Caravaggio-, estuvo con su compañero pintor también holandés David de Haen y conocen a Bartolomeo Manfredi que les inyecta el caravaggismo. Dirk pintó un interesante Prendimiento que hoy se encuentra en la Galería Borghese de Roma
y otro en la Fundación Roberto Longhi de Florencia.
 Después Dirk volvió a su Holanda natal en 1620, y se estableció en Utrecht donde continuó con otro caravaggista llamado Hendrick Ter Brugghen, falleciendo joven cuatro años después.
Otro interesante Prendimiento es de un caravaggista llamado Gerard Seghers. Quizá no lo hayan oído nunca. Les doy unos pocos datos interesantes, y omito otros que no valen realmente para casi nada. Era procedente de Amberes. Su vida tiene cierto paralelismo con la de Van Baburen, pues también llega a Roma en 1613, e igualmente queda bajo la influencia artística de Bartolomeo Manfredi. Este pintor Seghers estuvo en España, de ahí que no sea raro que la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid tenga este cuadro.
Vean los cuadros, excelentes, con sus elementos comunes: los soldados con las corazas que destellan por la luz de una antorcha, un Jesucristo que se nos aparece frágil, con las manos entrelazadas, etc.
Seghers después, e igual que hizo Baburen, volvió en 1620 a su lugar de procedencia, Amberes, donde tras un tiempo cambió su estilo, ya que tuvo una fuerte influencia posterior de Rubens. Falleció en 1651.
Saludos y hasta otra. J. Luis Cestero (nobiliano@gmail.com)

domingo, 18 de diciembre de 2011

CARAVAGGIO: SU CARÁCTER, SU PERSONALIDAD (PARTE I)



Recuerdo vivamente lo impresionado que quedé cuando contemplé por vez primera en un libro de arte este cuadro:


 

Quedé impactado por la figura del sicario con la espada en la mano. Su imagen desnuda y terrible, con ese rostro de ejecutor sin piedad. La primera impresión captada por el cerebro cuando vemos una imagen es muy importante porque nos hace reaccionar de una forma emotiva, después ya vamos analizando lo que vemos, y empieza el proceso de  racionalización.
Yo te voy a explicar cosas sobre este cuadro, pero si era la primera vez que lo veías, me gustaría que intentases recordar qué es lo que has sentido, no lo que has pensado, insisto, lo que has sentido.
A mí el tipo de la espada musculoso, y casi desnudo, me inspiró temor, miedo, máxime si cuando en la misma primera fracción de segundo percibimos que todos los que le rodean se apartan porque también tienen miedo. El instinto de conservación prima ante todo, igual ocurre en una pelea de verdad, en principio los que la rodean también se apartan de forma instintiva. La sola presencia del sicario fue suficiente, pero en el mismo segundo de la primera visión del cuadro, observamos que las acciones del sicario se dirigen contra un hombre mayor que ya en el suelo trata de parar, y no podrá evitarlo, la acometida de ese poderoso esbirro, y ese instante acaba (es decir, acabó en mi), con una sensación de piedad ante la injusticia que se está cometiendo. Todo esto dura uno o dos segundos, no más. Se trata del impresionante cuadro de Caravaggio “El Martirio de San Mateo”.
         Este cuadro está en Roma, en la Iglesia de San Luis de los Franceses, y es uno de la serie que pintó Caravaggio.[1] El cuadro es bastante grande porque está cerca de los tres metros y medio de ancho. El cuadro fue pintado entre el año 1.599 y 1.600, previo contrato en que se detallaba qué debería contener la escena,  a lo que Caravaggio respondió al final satisfactoriamente. Cierto que radiografías han demostrado que hubo dos o tres intentos –no todos los autores se ponen de acuerdo en esto-, de composición de la escena bastante distintos a la solución final, pero eso no me interesa mucho sacarlo aquí a colación. Como tampoco tiene mucha importancia el hecho de que Caravaggio probablemente se pudo, en una pequeña parte, inspirar, en otro cuadro de otra Iglesia romana (Santa María in Aracoeli), pintado unos diez años antes por Girolamo Muziano. Entre un cuadro y otro hay años luz de diferencia.
El cuadro representa el martirio de San Mateo por parte de su verdugo, cuya muerte había sido ordenada por el rey Hirtaco de Etiopía, porque, éste enamorado de la bella Ifigenia, comprobó que la mujer se había convertido al cristianismo por la influencia de Mateo, y que había hecho voto de castidad, y esta elección no le gustó nada, pero que nada, al rey Hirtaco. Todo esto son datos; interesantes en mayor o menor medida para los que nos dedicamos a estas cosas por afición o profesionalmente. Pero son sólo eso, datos. Lo importante es el cuadro; así que volvamos a él.
Tras la importantísima primera impresión observamos el cuadro de una manera más intelectual, digamos más racional. El cuadro complejísimo, tiene trece figuras, y cuando uno lo ve en la Iglesia donde se expone se queda impresionado, por la cantidad y la calidad de lo que ve, tal y como pretendía Caravaggio. La figura del esbirro de tamaño natural es el centro del cuadro, es el gran protagonista del cuadro. No es San Mateo en mi opinión.  Un gran acierto temático pues lo que se narra es el martirio. La escena se desarrolla durante una actuación litúrgica, de ahí que Mateo esté vestido de esa guisa; hay escalones, y en la oscuridad a la izquierda se intuyen unas columnas de un templo o casa patricia; una pila bautismal para inmersión, de ahí que haya unos hombres casi desnudos en primer término, son los que iban a ser bautizados; al fondo un altar con una cruz de Malta[2]. Detrás de la cabeza del sicario se observa una vela, pero la misma no es la que produce la luz en el cuadro ¿De dónde viene la luz? De ningún sitio en concreto, no podemos ver la o las fuentes de luz, sí que es cierto que el ángel que aparece por encima de las nubes formadas por su presencia sobrenatural, parecen abrir un foco de luz celeste, pero eso no explica toda la iluminación; la iluminación es inespecífica, divina.
Otro elemento que merece una mención aparte y que a mi me gusta mucho es la subversión del tiempo. Tal como ocurría en el cuadro “la vocación de San Mateo”. Se funden personajes vestidos de distintas épocas. Lo romano, y los vestidos a la moda de principios del siglo XVII aparecen en el cuadro. Eso ya se había podido observar en otros pintores como por ejemplo El Veronés (otro de mis preferidos)[3]. El gorro de plumas del personaje de arriba a la izquierda[4] o la espada del esbirro que es la misma que lleva el personaje que está sentado de espaldas en “La vocación  de San Mateo” y que nada tiene que ver con una espada romana. Así Caravaggio lograba inmiscuir al observador del cuadro en unos hechos que aunque sucedidos muchos siglos antes podrían suceder otra vez, de darse las mismas circunstancias en el ahora, además, todo hay que decirlo, se supone que es más fácil pintar del natural encontrando a alguien con ropa a la moda de la época, que disfrazarlo con ropa de la antigüedad.
Algunas figuras en el cuadro requieren una mención. El ángel que aparece por encima de las nubes que él mismo crea, está entregando una ramita de palma al Santo que simboliza la importancia del martirio y la conexión divina, de alguna manera este personaje le da al cuadro un verismo religioso que si faltara en el cuadro podría pensarse que se trata de una escena de vulgar asesinato. El verdugo y el santo se miran directamente, el verdugo con toda su saña, y el Santo pone la mano tratando de parar un golpe de espada que no podrá parar.
Un jovencito detrás del santo huye despavorido gritando en uno de los precedentes más interesantes que recuerdo, al famoso cuadro “El grito” del  pintor Edvard Munch que está en Oslo. Unos personajes casi desnudos están en posiciones tensas en la zona más próxima del cuadro. Se ha dicho que serían “figuras en alquiler”, o figuras puestas para llenar espacios pictóricos vacíos; yo eso lo tomo con reparos porque los que van a ser bautizados, (neófitos), son necesarios en la escena, en cualquier caso nos sirven para admirar la textura lograda por Caravaggio de los músculos y de la piel humana con el claroscuro.
Otros personajes a la izquierda están aterrados, algunos ya de espaldas huyendo, otro con los brazos y las manos abiertas (manos siempre difíciles de pintar), parece suplicar en última instancia que el verdugo se detenga, pero no se detendrá.

He dejado deliberadamente la mención al hombre que en la parte superior izquierda mira la escena con la cabeza inclinada. El cuadro no lleva firma, pero ese que mira es… Caravaggio. Entonces tenía cerca de treinta años, una edad adulta y respetable para la época. Se inserta en la historia del cuadro como un neófito que casi desnudo, y huyendo precipitadamente, se gira y observa el ataque despiadado al Santo. Hecho al espejo ya con la experiencia de otros cuadros precedentes, como el del Baco enfermo[5], o el cuadro “Los Músicos”[6], donde Caravaggio también se autorretrata. Se le ve con pelo largo moreno, despeinado, barba y bigote, ojos lógicamente oscuros y la frente fruncida. Mira con tristeza lo que está sucediendo, pero al mismo tiempo con cobardía e impotencia, está huyendo, y transmite como una sensación de responsabilidad por su (nuestra) pasividad ante los acontecimientos, que acrecienta el sentimiento de violencia y piedad que es a donde nos quiere llevar el cuadro. Para mí es el mejor autorretrato en contexto dramático que haya visto nunca.
Era Caravaggio un genio de la pintura ¿Pero cómo era ese hombre?¿Quién era Caravaggio como persona? ¿Qué se oculta tras ese rostro labrado ya con arrugas? No es tan fácil contestar a esto, pero yo lo voy a intentar desde mi punto de vista, con todas las prevenciones que sean menester. Muchos autores se centran en “su obra”, así seguro que no se equivocan.  Otros, incluso biógrafos, dan pinceladas aquí y allá en su personalidad sin dar una visión unificada y de conjunto. Yo me voy a meter en este charco. Antes de empezar dos consideraciones. La primera es que sobre sus posibles tendencias sexuales ya he hemos escrito en este blog.[7] La segunda, es que si ya de por sí los profesionales de la psicología necesitan su tiempo y estudio para el conocimiento de una persona actual, imaginen la dificultad que entraña el aventurarse en describir la personalidad de alguien  que vivió hace más de cuatrocientos años y del que sólo se tiene unos pocos datos y opiniones dispersas y externas al propio personaje que nos ocupa, que no dejó hasta ahora, que sepamos, cartas manuscritas o algo parecido a una autobiografía.
Sí, hay algo intrínsecamente contradictorio y terrible en la vida de Michelangelo Merisi, conocido por el Caravaggio: el convencimiento de que lo eficaz, lo que impone el respeto y la propia voluntad frente a los otros en este mundo pecador, aquí y ahora, es la espada. Como en el cuadro que hemos visto, pero que, al mismo tiempo, esa actitud pecaminosa siente que no debería ser así, no debería ser la guía,  y que la espiritualidad –el ángel con la palma-, y la bondad –el santo que va a ser pasado por las armas-, deberían prevalecer. Esa dicotomía, ese sentimiento ambivalente, opera una y otra vez en la vida de Merisi  hasta su muerte. Los cuadros genialmente pintados eran su expiación propia y ante los demás, los cuadros eran su íntimo acto de contrición. Cuando en sus últimos días Caravaggio trataba de llegar a Roma para obtener definitivamente el perdón del Papa, (símbolo máximo unificado del poder político y del poder espiritual) ¿Qué llevaba? Llevaba Tres Cuadros (con mayúsculas). Cuadros religiosos[8] para entregar, para aplacar, para agradecer o pedir su perdón. Esos cuadros los perdió en dramáticas circunstancias[9]. Primero fue la desesperación, e inmediatamente después la muerte. Eran algo más que unos cuadros. Eran su redención.
         Importa a estos efectos de acercamiento a la personalidad de Caravaggio lo que dejaron escrito las personas que lo conocieron, después la interpretación de sus actuaciones, y por último las referencias directas que de él tuvieron otros que no lo conocieron.
         De sus primeros biógrafos sólo lo conocieron dos, Giovanni Baglione y Giulio Mancini. El primero era pintor bien asentado en la sociedad romana de la época y enemigo de Caravaggio[10], el segundo era médico, también muy bien considerado en Roma, y coleccionista de arte. Es por eso que a sus testimonios debe darse la mayor importancia, especialmente a la de Mancici[11], pero no toda, porque en no pocas ocasiones las opiniones y descripciones están, o parecen estar, un tanto, o bastante mediatizadas, por el subjetivismo de quien las describe.
         La personalidad, podemos convenir, que es el conjunto de rasgos sicológicos que la definen. Las personas no son máquinas y no siempre actúan de la manera que se podría esperar, ni a lo largo del tiempo, durante toda su vida, ni ante circunstancias parecidas. Esto es aconsejable no perderlo de vista cuando hablamos de Caravaggio. Pensar en que actuaba como un autómata u otras atribuciones simplistas nos llevará a conclusiones erradas.
         Poco sabemos de la infancia y adolescencia de Caravaggio. Se desenvolvió entre Milán y la localidad de Caravaggio que eran de dominio del Rey de España en ese momento (¿El Caravaggio español? Dejemos esto porque los italianos se van a enfadar…). La ciudad fue “visitada” por D. Juan de Austria y su séquito. Sabemos que esa infancia y adolescencia estuvo marcada por la enfermedad mortal, pues a su alrededor campaba la peste bubónica –en especial sobre los 5 a 7 años[12]. También sabemos que su padre (Fermo), un tío suyo (Pietro), así como dos abuelos, murieron casi al mismo tiempo por peste cuando él tenía seis años, por lo que la especial ausencia del padre, de alguna manera, se debió dejar sentir en su personalidad como figuras de referencia. La muerte y la tristeza debieron acompañarle en aquellos primeros años. Sabemos  que Caravaggio tenía una hermana – Margarita, de un matrimonio anterior de su padre, que enviudó-, dos hermanos  (Giovan Battista y Giovanni Pietro), y otra hermana, (Caterina).

 El ambiente en la ciudad de Milán era muy difícil y contradictorio. Se había vivido una hambruna muy grande, se vivía una religiosidad extremada de la mano firme de Carlos Borromeo, que después sería reconocido Santo. Al mismo tiempo, la ciudad estaba llena de bandidos y violencias, sin que la autoridad lo pudiera controlar. Todo un panorama desolador. Así creció Michelangelo.
Se piensa que el pequeño Caravaggio fue a la escuela y tuvo una formación sólida y una inteligencia más que aceptable, a posteriori, creo, que por la sutilidad de sus cuadros, denota una cultura alta y ser una persona informada y sensible.
Algunos hitos importantes en este tiempo en su biografía son:
 Que fue internado con 13 años en el taller del  pintor milanés Simone Peterzano, no sin antes firmarse un contrato de aprendizaje por cuatro años, pagando por ello un dinero un tanto elevado por dicha formación profesional. Así que perdería bastante contacto con su familia, sus amigos y vecinos. De lo sucedido en ese taller sólo podemos hacer especulaciones, aunque algunos refieren haber sufrido abusos, sin base documental, pero no sería extraño, pues cosas así se han visto con frecuencia, en internados, colegios, y cuarteles. Aunque también el que podía haber sufrido los “abusos” fuera el propio Peterzano, porque a Michelangelo, otros lo describen como un jovencito de cuidado, presto a protagonizar todo tipo de gamberradas.
Mancini  habla de su “naturaleza vehemente y jovial”[13]. Probablemente porque así se lo habría dicho el propio Caravaggio. Se piensa, y yo también lo pienso, que en aquel tiempo además de aprender a mover pinceles, debió  aprender a esgrimir espadas. Lo llevaba consigo el ambiente.
        

Otro hito importante es la enfermedad y muerte de su madre Lucia, él tenía 18 años. La herencia compartida con sus hermanos de la cual debieron vender bienes, y él, liquidar en dinero, para pagar deudas contraídas probablemente por su madre, que tenía a su cargo tres hijos de su matrimonio y a una hijastra, Margarita, o seguramente deudas de él mismo, o de ambos. Lo cierto es que el dinero lo perdió pronto.
¿Cuál fue el motivo? Esto es muy confuso hasta el momento, porque Mancini anota una serie de palabras inconexas y de casi imposible interpretación hablando de: caballeros, rufianes, prostitutas, asesinato…, que no confesó, o un año de cárcel…Lo que aumenta la leyenda negra de Caravaggio, Pero esto probablemente no se lo dijo a Mancini el Caravaggio en persona, sino alguien cercano a éste, y aquél lo anotó como referencia, quizá para confirmarlo. La posibilidad de que Michelangelo estuviera de alguna manera implicado en un homicidio en Milán, que no confesara sobre el autor principal, que estuviera un año en la cárcel, que tuviera que pagar una fianza  o una deuda, y que tuviera que marcharse de Milán huyendo, no es remota. Es una línea de investigación abierta sobre su biografía. Si bien, yo apostaría también por posibles deudas de juego, no totalmente satisfechas, con huida de la ciudad ante un posible ajuste de cuentas.
         Tuvo Caravaggio muy mala relación con su hermano Giovanni Battista que fue cura[14]. Mala relación incluso hasta el punto de negar conocerlo cuando aquél fue a visitarlo años después en Roma, quizá porque había oído ya hablar de las excelencias de su hermano  el pintor. Probablemente no se volvieron a ver más.
         En 1592 Michelangelo se marcha de la comarca que le vio nacer, para no volver. Tenía 21 años. Una edad más bien alta para alguien que no tenía un asentamiento como pintor profesional. De esa época no existe ni un solo cuadro o dibujo de nuestro protagonista. Su destino final fue Roma donde tras duros comienzos alcanzó una merecida fama.
         Todos estos datos me hacen pensar en una niñez y adolescencia marcada por el desánimo, el rencor y la soledad a una edad temprana, donde la muerte no era algo extraño sino muy habitual. Probablemente es aquí donde toma conciencia nuestro personaje, que para vivir debe luchar e imponerse a los demás, y es el origen de un carácter muy susceptible, excesivamente defensivo y al mismo tiempo extraño, y en ocasiones muy violento. E igualmente pienso en una juventud aprendiendo no sólo el oficio de pintor, sino también esgrima, aficionándose a las juergas, los vicios y las malas compañías, asimilando los códigos de honor y categorías del submundo del hampa del momento y del lugar en que vivió.
         Como no quiero extenderme más, próximamente continuará este asunto.
José Luis Cestero Ramos (nobiliano@gmail.com)
        




[1] Los otros cuadros son “La Vocación de San Mateo”, véase entradas de 1 y 3 de diciembre de 2010, y “San Mateo y el Ángel”
[2] Aquí se ve una referencia de lo que sería en 1607 el viaje y estancia de Caravaggio en Malta y de su nombramiento como caballero de la orden de Malta.
[3] Se puede observar en el cuadro de “Las Bodas de Caná” que está en el museo de Louvre de París, o en “La Cena en la casa de Levi” que está en la Galería de la Academia de Venecia.
[4] Algunos han querido ver en ese personaje al amigo de Caravaggio Mario Minniti, yo sin embargo creo que no lo es. Es el mismo personaje que está sentado de espalda en la “Vocación de San Mateo” y que lleva espada al cinto, y que yo lo identifico con Lionello Spada. Véase la entrada de fecha 8 de enero de 2.011.
[5] Véase la entrada de 3 de abril de 2.011
[6] Puede verse la entrada de 14 de junio 2.011
[7] Véase las entradas de 14-6-2011 y 3-7-2011
[8] En sus ocho últimos años Caravaggio, excepto un par de retratos y un extraño cupido, todos los demás cuadros fueron de contenido religioso. Los cuadros que llevó fueron, al parecer, dos que representaban a S. Juan Bautista y uno a María Magdalena.
[9] En una próxima entrada analizaré mi opinión pormenorizada sobre los últimos días y muerte de Caravaggio.
[10] Los motivos ya los hemos comentado varias veces: unos versos obscenos, procaces e injuriosos con publicidad contra Baglione y otro pintor llamado Tommaso Salini (conocido por Mao). Véase entradas de 18 y 29 de diciembre de 2.010.
[11] Las malas relaciones con Baglione no lo inhabilitan como biógrafo, pero exige poner lo que dice en el microscopio, quizá no en los datos concretos, aunque sí en las valoraciones personales; con Mancini tuvo mejor relación personal. Ningún biógrafo posterior hace hincapié en que ambos pierden el contacto con Merisi cuando éste en 1.606 debe huir de Roma tras haber matado a Ranuccio Tommasoni, y por lo tanto escriben también por referencias, quedando los últimos cuatro años de la vida de Caravaggio todavía en más penumbra, si cabe, sobre lo que le sucedió.
[12] La peste fue llevada por alguien o algunos del séquito de D. Juan, o al menos eso se dice, lo que yo tomo con prevenciones, pues en aquel tiempo no se sabía en el fondo nada sobre epidemias. Que casualidad, que la enfermedad se relacione con los “invasores”.Como se sabe en la peste están implicadas las ratas y las pulgas. No obstante por la Iglesia, comandada allí por Carlos Borromeo se oficializó a la peste como castigo divino, como no.
[13] “carácter temperamental y su espíritu entusiasta” en traducción que puede verse en H. Langdon pag 49
[14] Intuyo que por cuestiones de herencias y por choque de personalidades, su hermano era el chico bueno que estudió para cura, y él probablemente era el chico malo, bastante gamberro y poco aplicado. En lo sucesivo la familia de Caravaggio no vuelve a aparecer en su biografía, aunque sí otra familia aristocrática del lugar: Los Colonna. Especial relación con Constanza Colonna, protectora de Caravaggio, pero este es un asunto que trataremos en otra ocasión.