sábado, 7 de mayo de 2011

CARAVAGGIO EN NAPOLES. CARAVAGGISTA: BATTISTELLO CARACCIOLO

Su fama le precedía.
Caravaggio llegó a Nápoles en 1.606 como un proscrito, aunque claro, eso era un secreto. Sin embargo, llegó con fama, con fama de pintor, atrevido e innovador. El Caravaggio había matado en Roma a finales de mayo de 1.606 a un hombre en circunstancias poco claras, (véase la entrada de 28-1-2.011). Ahora estaba en Nápoles y su fama le precedía. Pero sólo como pintor. Había quien le había conocido en Roma. Sus cuadros de Roma, habían sido vistos por algunos y contaban maravillas. Es indudable, la estancia de  Caravaggio en Nápoles convulsionó el ambiente pictórico de la ciudad.
        Nápoles, ciudad española en ese tiempo, más grande y con muchos más habitantes que Roma, estaba gobernada por un virrey español, al servicio de su Majestad el Rey Felipe III de España.
        Las instituciones católicas y los hombres y damas pudientes estaban ansiosos de gastar mucho dinero en cuadros de devoción, y también en retratos que les inmortalizaran, y querían lo mejor, lo mejor y lo más original venía de Roma, y era Caravaggio.
        Nápoles había alumbrado a un grupo de pintores no demasiado jóvenes, pero independizados. Uno de ellos con 28 años era BATTISTELLO CARACCIOLO, realmente llamado Giovanni Battista Caracciolo, y conocido también simplemente por Battistello. Este pintor fue impactado por la terrible originalidad de la pintura de Caravaggio y adoptó su estilo. Hoy quizá a algunos no les llame la atención el estilo claroscuro, pues  mentalmente, de alguna manera, estamos “acostumbrados” a ese estilo, y aunque resulte obvio, no es por ello menos importante decir que, ni Rembrandt, ni Murillo, ni Goya, ni siquiera Velásquez, que en ese momento era un chiquillo de 7 años, ni todos los posteriores que ahora tienen tanto cartel, y que han impregnado nuestra mente con sus imágenes, habían nacido. Entonces, en aquella época, quizá los habitantes de Nápoles que hubieran estado en Roma, conocerían los frescos de Miguel Ángel y de Rafael, o los que hubieran pasado por Venecia habrían visto cuadros de Tiziano o de El Veronés, o quizá, algún entendido, hubiera visto alguno de los pocos cuadros de Leonardo.
        Caravaggio en Nápoles pronto recibió encargos, y los pintores napolitanos empezaron a ver las obras directamente del maestro, incluso es muy probable que le ayudaran facilitándole estudio, caballetes, modelos, etc.

        Caravaggio pintó este cuadro para la napolitana Iglesia de Pio Monte de la Misericordia. Se titula “Las siete obra de caridad”. Aunque es una obra para detenerse a admirarla, en esta ocasión no me detendré mucho, sólo diré que es para estar un buen rato viéndola porque es un cuadro en el que están sucediendo muchas cosas simultáneamente.
        Battistello Caracciolo, uno de mis caravaggistas preferidos, pintó para la misma Iglesia poco después este cuadro que se titula “La liberación de San Pedro”.
 
        La influencia está muy clara. El cuadro narra el pasaje en que San Pedro, ayudado por un ángel, que rompe sus cadenas, pasa por al lado de los guardias sin que adviertan su presencia.
        En lo que nos importa, se  sabe que Battistello Caracciolo visitó Roma en 1.614, y pudo admirar las obras públicas de Caravaggio para las iglesias de San Luis de los Franceses y Santa María del Popolo, y seguramente otras en colecciones privadas.
        Es en mi opinión Battistello, uno de los pintores más cercanos a Caravaggio, tanto personalmente, porque lo conoció, como estilísticamente, y los intentos de algunos, empeñados en buscar diferencias  en detrimento de Battistelo Caracciolo, no son más que vacíos esnobismos.
 
        Aquí estoy en el Museo de Sevilla (museo muy recomendable), con este cuadro de Battistelo, que incluso en algún momento fue atribuido indebidamente al Caravaggio, se trata una vez más el dramático tema de la decapitación del Bautista (véase la entrada del 29-12-2010 sobre este tema pictórico tan demandado en esa época).
Un par de ejemplos más de Caracciolo con el tema recurrente de la decapitación, en los que yo valoro mucho el desnudo del esbirro que corta la cabeza, y las curiosas expresiones de las caras de las figuras.

        En el Museo del Prado hay un cuadro de Battistelo llamado “San Cosme y San Damián”, que es de una gran calidad, (hay otras copias en otros museos), aunque más bien parecen dos filósofos que dos santos, bueno en realidad son conocidos como “los santos médicos”.
        A diferencia de Caravaggio, Battistello sí que pintó frescos.
        Tuvo Battistello Caracciolo como discípulos, a caravaggistas insignes de segunda y tercera generación, como fueron Massimo Stanzione y Mattia Pretti. Por cierto, Stanzione que tenía 21 años en 1.606 es muy posible que también conociera a Caravaggio en persona.
        Está documentada su amistad con Ribera, el españoleto, y con otro español muy poco conocido llamado Juan Dose ( también llamado Giovanni Do). De estos caravaggistas y de otros españoles, muy buenos todos, hablaremos en su momento largo y tendido.
        Battistello falleció en Nápoles en 1.635, 25 años después de morir Caravaggio.
        Hasta la próxima.
        José Luis Cestero (nobiliano@gmail.com).











sábado, 16 de abril de 2011


CARAVAGGISTA: GUIDO RENI

¿Guido Reni caravaggista? Sí, pero antes de que nadie se rasgue las vestiduras, ya adelanto, que la adopción del estilo del Caravaggio fue breve. Esto no es de extrañar porque otros que también lo adoptaron, lo abandonaron no mucho tiempo después de su muerte, por ejemplo el que fue amigo de Caravaggio, Orazio Gentileschi. Es normal que los pintores adopten una estética y que la dejen ya sea por otros motivos estéticos o directamente por motivos comerciales.
Guido Reni nació en Bolonia en 1575, fue por tanto, unos años más joven que el Caravaggio. Guido Reni, ha sido uno de los pintores italianos más grandes. Estuvo en Roma ya en 1.601, y conoció directamente a Caravaggio, quien enseguida se dio cuenta que el forastero recientemente llegado era bueno, muy bueno. Los encargos peligraban. Otro rival más en la larga lista de pintores que pugnaban por los encargos en Roma. Se dice, que Reni llegó alentado por Joseppe Cesari (conocido con el nombre del Cavaliere D’Arpino), éste era un importante pintor romano, oficialmente el que más, pues estaba apoyado por el Papa Clemente VIII; no obstante y siendo bueno, sin un talento especial, ahora con buenos contactos y con dotes comerciales. Caravaggio, había trabajado para el Cavaliere D’Arpino, y con él, en esa época, tenía malas relaciones. Así pues, Guido Reni llegó a Roma con la secreta intención, por parte del Cavaliere D’Arpino, de  neutralizar la creciente fama del Caravaggio. También se dice que Reni intentó desde el principio hacerse con cuadros de Caravaggio y estudió detenidamente sus obras. El resultado de ese estudio son unas cuantas obras en el estilo de Caravaggio, pero con un toque delicado y personal de Guido Reni, lo que desde mi punto de vista resulta perfecto y una ocasión más para disfrutar.
Podríamos decir, que una constante en la vida de Caravaggio, y sin que sea esto una simple explicación para su difícil carácter, fue, que en todo momento siempre hubo alguien dispuesto a fastidiarle.
Guido Reni era descrito por la crónica de la época  como muchas cosas de las que carecía Caravaggio. Era alto, elegante, atractivo, delicado, y educado, sentía una gran devoción por la Virgen María, pero al mismo tiempo tenía cierta aversión a las mujeres. Su problema principal era que le gustaba demasiado jugar a las cartas, con lo que acababa perdiendo el dinero que ganaba pintando. ¿A que han oído historias parecidas a ésta con anterioridad? Pues ya ven, a primeros del siglo XVII era exactamente lo mismo que ahora. Así son las cosas de la vida, un pintor sublime como Reni, un hombre con muchas cualidades, perdiendo su dinero en repugnantes timbas de cartas.
Caravaggio era más bien bajo de estatura, vestía ropa buena, al parecer a la moda española de la época, en negro por supuesto, pero la usaba hasta que se hacía andrajos. En su cuidado personal no se esmeraba. Por cierto también le gustaba el juego de “salón”, y de pelota en el exterior. Supongo que Caravaggio a parte de un contrincante artístico y gremial, veía en Reni a un hombre mucho más sociable que él, y dotado de habilidades que él no tenía, por ejemplo la diplomacia.



Este cuadro de Guido Reni se titula “El martirio de San Pedro”, está en la Pinacoteca Vaticana y es un claro desafío al mismo tema del cuadro de Caravaggio, (véase la entrada de fecha 8-1-2011), que se encuentra en la Iglesia de Santa María del Popolo en Roma, incluso tiene un toque irónico por parte de Reni con ese gorrito del esbirro que está en la parte de arriba que recuerda a las figuras del cuadro de Caravaggio “La vocación de San Mateo”,  (véase la entrada de fecha 1-12-2010). El contrato de este cuadro, para decorar la Iglesia de las Tres Fontanas de Roma, iba a ser para Caravaggio, pero el cardenal que lo contrataba, influido por el Cavaliere D’Arpino, fue convencido diciéndole que Reni lo haría “como Caravaggio”. Se comprenderá ahora, que a Caravaggio no le cayera muy bien la presencia de Guido Reni en Roma.
 
Vemos aquí un David contemplando la cabeza de Goliat que se encuentra en el museo del Louvre en París. ¿La cabeza de Goliat no les recuerda mucho a la imagen de Caravaggio? Por lo demás el David aparece muy fino, muy Guido Reni.
La fama de Guido Reni actualmente es relativa. Yo creo que fue un portento de la pintura. Sin embargo, hoy en día, la fama de Caravaggio es inmensamente  más grande, aunque no fue siempre así, porque como sabemos el Caravaggio fue casi totalmente olvidado por el gran público…y por muchos expertos. Reni, con sus características propias, como muchos otros, imitó circunstancialmente el estilo de Caravaggio, y no al revés. Eso es un hecho. Así que Reni fue durante un tiempo, pese a quien le pese,  un pintor caravaggista.
José Luis Cestero. (nobiliano@gmail.com)

domingo, 10 de abril de 2011

Tras las pistas del Caravaggio: su vida en Roma y su técnica (parte II)


 
Retrato de Caravaggio de 1617, (Caravaggio murió en 1.610), de autor anónimo, e inspirado en el retrato realizado en vida del genio por O. Leoni.
        Continuamos indagando un poco en la técnica de Caravaggio, motivados por la exposición romana “La botegga del genio” celebrada en el magno marco del Palazzo Venezia de Roma.
 
La cámara oscura  es un instrumento por el cual se consigue una proyección de un objeto. Esto es, si tenemos una sala cerrada, totalmente oscura y hacemos un pequeño agujero en ella, un objeto que esté en el sitio justo enfrente del exterior, y estuviera debidamente iluminado, produciría  que en la pared opuesta de la cámara, se proyectara una imagen, pero esa imagen se proyectará invertida. La cámara oscura es el principio de la fotografía.
La nitidez de la imagen depende de varios factores, pero es muy importante el tamaño de la abertura del agujero.
Esto se conoció desde la antigüedad, probablemente por pura casualidad, aunque no era del dominio público. Lo sabían muy pocos. Leonardo da Vinci ya describió e investigó este fenómeno en el siglo XV.
La cámara oscura es uno de  los artefactos con los que se especula que pudo ayudarse Caravaggio.
Cierto es que la cámara oscura fue a través del tiempo investigada y mejorada, y es probable que Caravaggio conociera a un filósofo y físico contemporáneo llamado Giovan Battista Della Porta, o al menos su obra, en que habla de la utilización de los espejos, y cuya mayor aportación a la teoría, fue que si en dicho agujero de la cámara ponemos una lente tipo lupa (biconvexa), se gana una gran nitidez y luminosidad de la imagen proyectada.
Durante los siglos XVII y XVIII, la cámara oscura se fue mejorando y llegó incluso a haber modelos portátiles para pintores.
Al parecer la cámara oscura la usaron Durero, (que es bastante anterior a Caravaggio; de 1421-1528), y Veermer –el del famoso cuadro “La joven de la Perla”, que es posterior a Caravaggio, 1632-1675),   o Canaletto, y otros.
El problema principal, al margen de la calidad de la imagen en la cámara oscura, es que al entrar invertida dificulta mucho el trabajo al pintor, para poderla trasladar al lienzo.
¿Qué tal si para resolver eso, lográramos que no fuera preciso dibujar el contorno, sino que la imagen se plasmara en el lienzo cuando la luz entrase e incidiese en alguna sustancia que fuera fotosensible? Así, hay estudiosos como la profesora Roberta Lapucci que han investigado este apasionante asunto y dicen que es muy razonable pensar que Caravaggio pudiera utilizar sustancias químicas sensibles a la luz  que le ayudarán en la fijación primera de la imagen en los cuadros. Unas de esas sustancias podría ser el plomo y el mercurio, metales pesados, de cuya toxicidad no tenían ni idea en aquella época, y que no sería raro que por causa de su utilización incontrolada, el Caravaggio adquiriera, o empeorara, una enfermedad nerviosa o mental. Esto es una teoría muy aguda, porque el Caravaggio, en mi opinión, a medida que avanza su vida, parece sufrir un progresivo deterioro mental.

¿Puede esto llevarnos a pensar que Caravaggio era una especie de fotógrafo? Los que piensen que sí, que intenten pintar un cuadro como Caravaggio con estas cosas…a ver lo que les sale.
Las proyecciones son una referencia, una ayuda, una forma de ganar tiempo para el pintor en su afán por imitar lo natural. Caravaggio no era un fotógrafo, porque para empezar no podía técnicamente serlo, y porque nada podía sustituir en el fondo la mano del pintor.

Hay sin embargo, algo de lo que se está seguro: son las llamadas “incisioni”. Esas llamadas “incisioni” eran unos pequeños surcos que Caravaggio hizo en algunos cuadros, probablemente con el mango del pincel, y que al parecer, daban al genio algunas referencias en la obra, que a él, por diversos motivos le interesaban.
En el impactante cuadro de Judith y Olofernes (véase la entrada de fecha 29-12-2010 donde hablo de este cuadro), existen esas incisioni, y algunas de ellas las he podido ver yo mismo, porque he podido acercarme lo suficiente al cuadro. Así por ejemplo, en el brazo izquierdo y derecho de Judith y en el codo del brazo derecho de Olofernes y en la cabeza, hay incisioni. Yo creo, que en general, estas señales le servían para fijar en el lienzo, (o en la madera, cuando pintaba en madera), algunas señales que le dieran referencia para continuar la sesión, marcando en el fondo oscuro o grisalla, determinados elementos de la composición para después continuar, porque, lo que está claro, es que esas líneas no son dibujos.
En la exposición “Una vita dal vero” se hace un recorrido por los años romanos de Caravaggio, a través de la muestra de documentos originales que demuestran la intensa vida del pintor, llena de contrastes, tal y como era él, que podía estar en los diálogos sobre arte, y la belleza, que eran frecuentes en el palacio del Cardenal del Monte, o estar inmerso en altercados callejeros de baja estofa.
 La exposición se encuentra en una gran biblioteca, alta y con una inmensa cantidad de libros y legajos, bonito lugar pues para la exposición. Los documentos se encuentran lógicamente protegidos en vitrinas, y hay paneles explicativos. Además, se hace una exposición de cuadros de pintores de esa misma época. Los cuadros están bien iluminados, y permiten tomar fotos sin flash, lo cual es siempre de agradecer. Hay un libro editado al efecto que me pareció muy bueno, pero un tanto caro, de hecho no lo compró nadie en el grupo de visitantes que esperaba la hora de nuestra entrada. Se accedía por turnos para evitar aglomeraciones y escuchar a una guía, aunque yo pasé de este último servicio.

 
Aquí podemos ver el retrato que del Papa Clemente VIII hizo Giuseppe de Cesari, conocido por el sobrenombre de Cavaliere d’Arpino, el pintor  favorito de ese Papa, y comercialmente más importante de Roma en aquel momento. Para este pintor trabajó Caravaggio durante algún tiempo, después hubo una profunda enemistad entre ambos. A mi me gustó bastante el retrato hecho por Cesari.
También había cuadros de Annibale Carracci, excelentísimo pintor a quien Caravaggio consideraba bien, y parece que también Carraci consideraba bien a Caravaggio, aunque no siguiera su estilo.
Estaba la segunda versión del cuadro de G. Baglione “Amor sacro y amor profano” de 1602, la primera versión está en Berlín, (véase mi entrada de fecha 18-12-2010 en la que explico la historia de lucha por este concepto artístico). Esta segunda versión yo no la había visto, y es un atractivo de la exposición.
 
El cuadro representa a un ángel, esta vez sin coraza, con pieles. Abajo, a la izquierda, hay un demonio cuya cara se parece a la de Caravaggio. No me extraña. Seguramente no es una casualidad. Al margen de la temática que ofrece el autor, Baglione, y de su interpretación e imitación del claroscuro, el cuadro al natural, me dio una sensación de pesadez mayor que en fotografía. No obstante me resultó curioso verlo, tanto más porque no lo esperaba.
También había cuadros de O. Gentileschi, de Guido Reni de Cecco del Caravaggio y otros.

El broche final es el retrato del Papa Pablo V Borghese, datado en 1605. El cuadro está totalmente limpio y restaurado. Han salido unos colores preciosos. Es un cuadro de retrato oficial, sin ninguna innovación. Es bastante grande 203 x 119 cm. El retrato no se exhibía al gran público desde 1911. A mí me gusta, la expresión: es poderosa, pero no amenazante, está mirando al observador, como si nos estuviera escuchando. Es lo mejor para mi del cuadro, junto con el fondo, con esa división claro-oscuro que le da magnificencia. No obstante, la autoría del cuadro es un tanto controvertida entre los especialistas. Yo diría que sí es de Caravaggio. Bueno, en los próximos años los expertos dirán si debe ser definitivamente incluido en el catálogo de la obra de Caravaggio. Por cierto, este será el Papa que se verá obligado al año siguiente, a firmar la sentencia de muerte de Caravaggio, que estaba fugado, por causa de un homicidio, y el mismo Papa que le hubiera otorgado el perdón de su delito si Caravaggio hubiera podido llegar a Roma en aquél verano de 1.610 … Qué fuerte!
Un saludo.
José Luis Cestero (nobiliano@gmail.com)







domingo, 3 de abril de 2011

TRAS LAS PISTAS DEL CARAVAGGIO: SU VIDA EN ROMA Y SU TECNICA (PARTE I)

Tras  las pistas del Caravaggio: su vida en Roma y su técnica (parte I)
Recientemente he estado en Roma, una vez más, tras las huellas del Caravaggio y de los caravaggistas. La "culpa" en esta ocasión la tiene Enrique, un amigo de Córdoba (Argentina), que raudo y veloz me avisó de una exposición inusual. Se trataba de “Caravaggio: La Bottega del genio”; donde se pretendía mostrar una aproximación a cómo sería el estudio de pintura del Caravaggio, con sus técnicas y trucos. Poco después se anunció otra exposición también en Roma y también inusual, “Caravaggio a Roma: Una vita dal vero”; se trataría, en este caso, de reconstruir la vida del Caravaggio en base a la muestra de documentos originales del archivo del “Stato di Roma”. El plato fuerte era la muestra al gran público de un cuadro de Caravaggio que retrataba al Papa Pablo V, limpio y restaurado, y que no se había exhibido desde hacía muchos años. Si a todo esto, añadimos que yo tenía especial interés por contemplar determinados cuadros, y dejarme sorprender por otros no conocidos, que estaban en la “Galleria Nazionale  d’Arte Antica di Palazzo Barberini”, se podrá comprender que ante tanta tentación lo mejor fuera caer en ella, es decir ir a Roma sin más dilación. Así que agradezco a mi amigo argentino su rápida información y os cuento las impresiones que he sacado. De paso, aprovechemos la ocasión para comentar cosas curiosas de este enigma sin fin que es el caravaggismo.


A la izquierda vista del Palazzo Venezia de Roma donde se celebra la exposición que representa el estudio del pintor.

Ni que decir tiene que lo que voy a contar, como digo, son impresiones, y el resumen resumido del resumen de todo lo que se podría decir, por lo que nada sustituye al hecho de ver las cosas por uno mismo, y por eso, ánimo a todos, a que hagan lo posible por personarse en estas exposiciones, pues todavía están vigentes pero no por mucho tiempo.
Siempre me gusta comenzar por palabras directas de Caravaggio, -las pocas que hay-.
El proceso de 1.603 por difamación contra Caravaggio y otros, a querella de Giovanni Baglione, personaje éste del que ya hemos hablado en otras entradas, fue documentado. Este importantísimo documento judicial y otros que recogen palabras textuales de Caravaggio, se pueden ver en sus legajos originales en la exposición “Una vita dal vero”, que también incluye cuadros de grandes pintores de la época, y como  he dicho la aparición estelar de uno atribuido a Caravaggio, el retrato de Pablo V. La exposición se encuentra en el entorno vetusto del Palacio de Sant´Ivo a la Sapienza, y ha sido una idea de Eugenio Lo Sardo. En la exposición, sólo se puede ver dos páginas de cada uno de los legajos y es difícil entender lo que pone. Eso sí, está todo muy bien presentado y explicado, en una biblioteca grande, muy bien acondicionada para la ocasión. En ese proceso judicial del que hablamos, el funcionario recoge, entre otras, la siguiente manifestación de Caravaggio “…en pintura virtuoso es el que sabe pintar bien e imitar bien las cosas naturales.” Esta es la clave, el fundamento de su pintura, la síntesis en dos palabras, pintar bien y del natural, o sea, técnica y del natural. Caravaggio pintaba del natural. En su pensamiento nada es mejor que lo natural, no hay mejores colores o escenarios posibles para él. . El pintor pinta lo que está ante sus ojos, sin ninguna intermediación, ni dibujos preparatorios, ni esquemas, ni apuntes.

Recordemos una vez más, la obviedad de la importancia para los hombres de aquella época, de poder representar la imagen de las cosas, a diferencia de un mundo como el nuestro en que tenemos interiorizados los medios de comunicación, la fotografía en color, la televisión, el cine, etc. Tuvieron suerte aquellos hombres y mujeres de los que, de su paso por este mundo, quedó un retrato pintado, pues la inmensa mayoría no tuvieron esa suerte.
No se conserva de Caravaggio ni un dibujo preparatorio, ni un esquema, ni siquiera una carta autógrafa. Sólo cuadros, y muchos de ellos no está nada claro que los pintara él. Sé, que para cerrar algún contrato debió presentar algún dibujo previo, pero ni se ha conservado, ni creo que el pintor hiciera mucho caso posteriormente de ese preliminar.
Vista del patio interior del edificio de la exposición Sant’Ivo a la Sapienza.

La confirmación del naturalismo viene dada, entre otras fuentes, porque K. Van Mander, coetáneo de Caravaggio, escribía ya en 1.603: “De hecho él (Caravaggio) dice que todas ellas (las obras de pintura), no son más que bagatelas, niñerías o bobadas –quien quiera que las haya pintado-, si estas no se hacen desde la realidad, y que no puede haber nada más bueno o mejor que seguir a la naturaleza”.
Ahora bien este principio tan radical tiene sus matices, el principal de ellos es que Caravaggio, elegía lo natural, él manipulaba a su antojo lo natural. No era pintor que saliera con el caballete a pintar un paisaje al campo. El buscaba sus modelos, sus personajes, diseñaba sus escenas, las poses, decidía la intensidad de la luz, y sobretodo las sombras. Utilizaba instrumentos, trucos, espejos, etc. Y el lugar donde se fraguaba todo eso era en su estudio (la bottega).

La exposición es original y atrevida. Una idea de Rossella Vodret. Se pueden tomar fotos sin “flash”, lo cual es siempre de agradecer. La exposición nos da unas pistas muy plásticas sobre qué técnicas pudo usar el Caravaggio.
Es muy posible que Caravaggio usara con frecuencia espejo para pintar, como ejemplo más notorio su autorretrato como Baco enfermo, uno de sus primeros cuadros conocidos. No es un cuadro muy grande, y se encuentra en la Galleria Borghese de Roma.


Creo que la técnica más y mejor empleada por Caravaggio fue la de la proyección en estancia oscura. Es decir, Caravaggio buscaba una pequeña ventana o agujero en el techo o parte alta, estando el resto de la estancia oscura, así cuando las condiciones del sol y la luz eran adecuadas conseguía un efecto de foco, que al incidir en los modelos en la oscuridad producía violentos contrastes de luces y sombras. La escena podía ser recogida en un espejo grande acertadamente ubicado. Ni que decir tiene, que los modelos debían pasarse horas posando y lo más quietos  posible, por lo que por lo general debían ser amigos del pintor, o estar pagados. El cuadro, por tanto, suponía no sólo una logística, también tenía un coste económico, de ahí que en los contratos, con frecuencia, se estipularan adelantos de dinero sobre el precio final. El Caravaggio se situaba con el lienzo o la tabla con la luz justa en semipenumbra y pintaba viendo el espejo que encuadraba la imagen. ¿Complicado no?
Esta maravilla de cuadro de Caravaggio se titula Marta y Magdalena,  o la Conversión de Magdalena, y se encuentra en el Instituto de Arte de Detroit.
En septiembre de 1.605 (un año complicado para Caravaggio), Dª Prudencia Bruna, casera de Caravaggio, le denuncia por lanzarle pedradas a su ventana. Tan salvaje reacción, traía causa porque mientras Caravaggio estuvo ausente de Roma, por haber herido a un hombre, la señora, había promovido su desahucio de su casa-estudio alquilada por falta de pago de las rentas de cuatro meses. En la denuncia la Sra. Bruna añade “teniéndome que pagar el alquiler de cuatro meses, y un techo mío de dicha casa que él rompió”. Está bastante clara la razón de que el techo estuviera roto. Es más, el día 2 de agosto de ese año, se hizo un inventario de bienes de la casa de Caravaggio y entre los objetos que se encontraban en su habitación se inventarió “un espejo grande” y un “escudo de espejo”. Y el documento  de este dato importante se refleja en las dos exposiciones. Veamos aquí una foto del original.

Observemos ahora el detalle de la entrada de luz del techo reflejada en el cuadro de Marta y Magdalena.

Aquí puede verse la recreación de la sala de su taller donde están los espejos y algunos otros utensilios que aparecen en diversos cuadros.
Interesantísimas ambas exposiciones. Bueno, lo dejo aquí para una segunda parte, para que no digan que lo hago muy largo.
Saludos, José Luis.
(nobiliano@gmail.com)

lunes, 28 de febrero de 2011

CARAVAGGISTAS: ORAZIO BORGIANNI Y CARLO SARACENI





        Entre los pintores caravaggistas que sí conocieron al Caravaggio, hay dos auténticos entusiastas, dos “hooligans” del Caravaggio: Orazio Borgianni y Carlo Saraceni. Son dos pintores aproximadamente de la misma edad que él; Borgianni (o Borgiani como se le conoce en España), nacido en Roma, cuatro años más joven que el maestro; y Carlo Saraceni, veneciano, nacido en 1570, casi de igual edad. Ambos lo adoptaron, como su líder, como su modelo.
        Borgianni es importante para la historia del arte español por el hecho de que estuvo dos veces en España. En su primer viaje en 1601, pudo haber tenido la pintura española, el primer, o de los primeros contactos a alto nivel artístico, con el claroscuro naturalista de Caravaggio. Los estudiosos de Velázquez saben que Borgianni fue una de las influencias en el genio sevillano, y no sería arriesgado decir que una de las motivaciones que le movieron a hacer su viaje de estudios artísticos a Italia. Borgianni volvió a España en 1605.
        Veamos una pintura de Borgianni:


Se trata de un Cristo muerto y tres dolientes que se encuentra en Florencia, Fundación de Estudios de Historia del Arte R. Longhi. Borgianni repitió el mismo tema, con algunas variaciones,  al menos en dos ocasiones más.


 
El autor de estas líneas en el Palazzo Venezza  de Roma con otra versión del estupendo cuadro.
Mantegna ya había resuelto con anterioridad y maestría, el tema del cuerpo yacente de Cristo desde una perspectiva frontal, pero Borgianni le da otro dramatismo. Veámoslo:
 
Borgianni todavía baja más la mirada, poniendo a la altura de los ojos esas plantas de los pies oscuras, variando un tanto la mirada en el cuadro de Mantegna, (cuadro que se encuentra en la Pinacoteca de Brera en Milán), que es un poco más aérea; no obstante, Borgianni toma buen cuidado en levantar la cabeza del Cristo para que no haya duda ninguna. Dentro de lo que eran cuadros devocionales, ciertamente trataban de dar algo innovador.

Hemos de decir, que a Caravaggio no le gustaba que le imitasen. Era celoso de su técnica naturalista, ni siquiera le caía bien Borgianni. Quizá lo considerase una amenaza, o quizá,  porque, al contrario, a su entender, era demasiado flojo como pintor para osar pintar como él. Pero Borgianni era un tipo temible, irascible y reñidor en un momento dado, y manejaba muy bien la espada... Quizá por eso Caravaggio no mostró más que una antipatía hacia él, pues era peligroso ir más allá de la antipatía, con alguien que manejara la espada mejor que tú. Se dice que Borgianni le pegó una paliza a bastozanos a un doctor en una discusión sobre un cuadro. Me gustaría saber qué cuadro era, porque no me extrañaría que fuera del Caravaggio.
Baglione, que hizo, bastantes años después, pequeñas biografías de muchos pintores que conoció, habló de Borgianni como de alguien agresivo pero en el fondo débil, fácilmente manipulado por la mala influencia de Caravaggio. Y aquí tenemos otro matiz más para incorporar al mito: Caravaggio interpretado como alguien maligno, “el anticristo de la pintura” llegó a llamarle Vincenzo Carduccio (conocido como Vicente Carducho en España). Bien, todo esto son anécdotas y no sabemos mucho de la evolución de esos personajes  con sus odios y amistades, variables de un día para otro. Lo cierto es que Borgianni fue un pintor considerable y merece ser recordado.

Borgianni murió unos seis años después que Caravaggio.
En España, el Museo del Prado tiene tres cuadros de él, que incluye un autorretrato aunque de discutida autoría.

Esta es una pintura de Carlo Saraceni. Se encuentra en la Galería Nacional de Arte Antiguo del Palacio Barberini en Roma. Es la “Virgen el Niño y Santa Ana”, pero hay un elemento más, muy interesante: atención a la paloma. Las figuras y drapeados toman relieve desde el negro absoluto.
Carlo Saraceni, fue un auténtico profesional en el sentido más comercial. Pintó bastante, tanto temas propios como copias, y copias de sí mismo, incluso frescos.
Baglione, siempre resentido hacia lo que tuviera que ver con Caravaggio, dijo de Saraceni, que pese a tener una promisoria carrera por su talento, la mala influencia, y el seguimiento del Caravaggio, le llevó a abandonar sus estudios, y su pintura  y estilo resultaba “débil”. Bueno, yo he visto cuadros de Saraceni y de Baglione, y, desde luego, no encuentro esa debilidad, al menos no una debilidad mayor que los cuadros del propio Baglione.

Saraceni imitaba a Caravaggio también como personaje, su forma de vida, sus ademanes, su afición a las armas, incluso se dice que también tenía un perrito negro (¡cómo no!) igual como tenía el genio…al que le había puesto el mismo nombre.
Veamos algún cuadro más de Saraceni.

Se trata de “San Gregorio Magno” que se encuentra en la Galería de Arte Antiguo del Palacio Barberini en Roma. Destaca un enfoque lateral y desde atrás, y un elemento común con al anterior cuadro visto: la paloma.
Dejar sólo apuntado, -porque de esto me ocuparé a fondo-, que cuando fue rechazado, (otro más), el impresionante cuadro de Caravaggio titulado “La muerte de la Virgen”, contratado para la Iglesia de Santa María de la Scalla de Roma, fue encargada la sustitución del mismo a Carlo Saraceni, que hizo otro cuadro, y que también fue rechazado (¡!), pero se le dio una nueva oportunidad y pintó otro más, que es actualmente el definitivo. Oportunidad que no tuvo el genio.


Esta Judith con la cabeza de Holofernes, iluminada con una  vela en el centro –el tema de la iluminación por vela lo vamos a observar en muchas ocasiones y autores-, con ligeras variaciones fue pintada al menos tres veces por Saraceni, y se pueden encontrar en Florencia, en la Colección Koelliker de Ariccia y en Viena. Curioso que la ayudante de Judith muerda la tela.
Personalmente me gusta más Borgianni que Saraceni, pero desde luego me caen simpáticos los dos.
Por último, relatar otra historia truculenta en que ambos pintores se vieron implicados:
La Academia de San Luca en Roma era una especie de colegio profesional  o gremio en el que se agrupaban los pintores y artistas. El presidente era Baglione (¿quién si no?). Caravaggio había huido de Roma en mayo ( quizá primeros de junio) de 1606 por el homicidio de Ranucio Tommasoni. Pues bien, un joven llamado Carlo Bodello, que había sido rechazado como miembro de la Academia por Baglione, y le habían impedido por tanto, entrar en la votación para la renovación de la presidencia, que detentaba Baglione, fue atacado por dicho joven a la salida de una misa con el ánimo de matarlo, cosa que no consiguió. Baglione fue herido en hombro, brazo y un dedo, pero pudo defenderse hasta que los separaron. Denunció Baglione, que el joven había sido instigado por los secuaces del Caravaggio, que no eran otros que Orazio Borgianni y Carlo Saraceni. Tras éstos, veía la mano negra, la “autoría intelectual” del Caravaggio con la promesa de que recompensaría a sus secuaces. El arma era el humillado joven Carlo Bodello. ¿Cuál sería el objetivo de esta presunta confabulación? Primero, hacerse con el control de la Academia de San Luca, segundo, y más sutil, la posibilidad de que el Caravaggio pudiera regresar a Roma por causa de los inestimables buenos oficios de la Academia de San Luca, que tenía la prerrogativa de solicitar un indulto “oficial” ante el Papa. ¿Fue todo esto cierto? El ataque sí lo fue, la acusación de Baglione a Borgianni y Saraceni también. El pensamiento y acusación de Baglione de que Caravaggio estaba detrás de todo esto, también lo fue. Que los caravaggistas, tanto pintores, amigos, como coleccionistas querrían la vuelta  a Roma del Caravaggio también. Pero de eso,  a que éste, que ya se encontraba fugado en Nápoles, tuviera la capacidad de organizar semejante tinglado, hay un gran trecho, creo yo.
José Luis Cestero (nobiliano@gmail.com)

viernes, 28 de enero de 2011

CARAVAGGIO HOMICIDA. CARAVAGGISTAS ORAZIO Y ARTEMISIA GENTILESCHI

Dos hombres están peleando. Michelangelo Merisi, más conocido por Michelangelo Caravaggio, el pintor, y ya herido en la cabeza, lanza un golpe de espada contra Ranuccio Tomassoni, éste, esquiva el ataque haciéndose hacia atrás, pero tropieza en un bordillo y cae. Caravaggio aprovecha ese momento de debilidad de su joven rival, para asestar una estocada en el cuerpo. Sin embargo, el movimiento esquivo del contrario hace que la espada se clave con profundidad en la cara interna del muslo de Ranuccio. El atacante estira con fuerza, y la espada ya sale ensangrentada…
        Los mismos errores, los mismos. Veo a los jóvenes de hoy, escucho las  noticias de actualidad y los comparo con todo lo que leo de tiempos pasados, con  lo ocurrido hace más de cuatro siglos, con el Caravaggio, y con otros, y es lo mismo. Lo mismo de siempre.
        La mala educación, la envidia, los malos ejemplos, la desigualdad, la mala asimilación del poder propio y ajeno, la codicia, la vanidad…la violencia. Hoy, escribiré sobre el homicidio perpetrado por el Caravaggio.


        Este fabuloso cuadro de Francisco Domingo Marqués que se encuentra en el museo de Bellas Artes de Valencia (museo muy recomendable de ver, pues contiene innumerables joyas de la pintura, con autores como Velázquez , Goya, etc..), tal como su título indica ilustra un lance en el siglo XVII.
        La mayoría de autores que escriben sobre el tema Caravaggio no se complican con el asunto de la muerte del joven Ranuccio Tommasoni a manos de Caravaggio, y pasan de puntillas sobre la misma, agarrándose a la versión “oficial histórica” que sería:
El día 28 de mayo de 1606, Caravaggio y Ranuccio Tommasoni disputaban un partido de “pallacorda” –una especie de tenis de la época-; se había cruzado una apuesta, hay una discusión sobre un tanto. Hay una acusación de trampa.La discusión sube de tono, y se llega a las armas. Caravaggio en la pelea mata a Ranuccio. Tras lo cual tiene que huir de Roma.

        Uno se da cuenta de que los documentos de la época son muy escuetos y confusos. Los testimonios tanto en sede judicial como de biógrafos tampoco aclaran demasiado, incluso, alguno de ellos son, claramente malintencionados y rencorosos.
        Que no se encuentre claridad sobre los hechos de un homicidio perpetrado hace más de cuatrocientos años, no debería resultarnos tan raro, si tenemos en cuenta que, en muchas ocasiones, no se encuentra esa claridad  en los homicidios que ocurren hace cuatro días, o cuatro meses. Eso, incluso con testigos presénciales que den versiones contradictorias o percepciones diferentes.
       
        La vida de Caravaggio está llena de misterios. Los sucesos que llevaron a la muerte de Ranuccio Tommasoni son también en realidad, y en su conjunto, un misterio. El homicidio de ese personaje  es un acontecimiento capital en la vida del pintor, porque va a pasar de ser alguien conflictivo, a ser un verdadero proscrito condenado en rebeldía. Eso tendrá mucha importancia en la pintura. Su pintura va a transparentar a alguien atormentado, especialmente en los años finales de su vida, cuando estará intentando lograr el perdón del Papa y el regreso a Roma, cosa que no conseguirá. Hablaremos de esto aspectos psicológicos más adelante, pero ahora tenemos que saber un poco lo que ocurrió.

Los hechos del día 28 de mayo de 1606 pudieron tener su origen tiempo atrás, incluso años atrás.
El ambiente general en Roma era políticamente tenso. España era la primera potencia mundial en la época. Había tenido guerras con otras potencias europeas. Su política imperial tenía enemigos por todas partes, y también en Roma. Controlar las comunicaciones en un imperio tan grande era vital. En ese momento, el estado veneciano, que se apoyaba en Francia, estaba dando problemas a España y al Papa. La jugada estratégica había sido ubicar un año antes, un Papa, Pablo V, –de la familia Borghese-, que era hispanófilo. Había en Roma un clima enrarecido y prebélico.
La familia Tommasoni, hispanófila, no era de la más alta aristocracia, pero se podría decir que era de clase alta. Ranuccio, era un joven de unos 20 años, aunque ya casado y con una hija. Bien parecido, prepotente, que tenía el control sobre unas cuantas cortesanas de alto nivel, probablemente para ofrecer algunos servicios de la forma más discreta, dada su influencia y fácil acceso a determinadas casas y palacios. Las señoras cortesanas, en un momento dado, podían recibir la valiosa protección de su espada e influencias positivas frente a la policía.
El hermano mayor de Ranuccio se llamaba Giovan Francesco Tommasoni, era militar, y una especie de “jefe de barrio” (del Barrio de Campo Marzio, barrio de los pintores y en el que vivía Caravaggio). Era por tanto, alguien de peso en la zona.
En esos tiempos las cosas no le iban bien a Caravaggio. Poco antes, le había sido rechazado un encargo para una Iglesia.El cuadro llamado “La muerte de la Virgen”, que hoy se encuentra en el Louvre. Había atacado y producido heridas a un notario por haber hablado mal de Caravaggio a la madre de su modelo de aquella época, y probablemente amante, llamada Lena. Por ese ataque, tuvo que marcharse de Roma durante meses, y para poder regresar, tuvo que firmar también una solicitud de perdón bastante humillante. También recibió un encargo de cuadro que no cumplía, pidiendo dinero al solicitante por adelantado en varias ocasiones. Y más cosas que podrían decirse...
Pero hubo un hecho, al que yo doy especial importancia y del que no se sabe prácticamente nada: En octubre de 1605 Caravaggio presenta unas heridas considerables, es interrogado por la policía, y dice que se las ha hecho él solo con su espada al caerse, y no presenta denuncia contra nadie. Eso de que las heridas se las ha hecho él solo, desde luego, no se lo cree nadie.
Las preguntas a hacerse son: ¿Cuál fue el origen de esas heridas, y qué ocurrió entre mediados de octubre de 1605 y el 28 de mayo de 1.606 en que mata a Tomassoni?
Yo diría que durante ese tiempo Caravaggio muy bien pudo estar preparando su venganza contra Tommasoni, pero la misma no sería de forma directa, pues su enemigo era poderoso. Para empezar, se esperaría a enmarcarla consciente o inconscientemente  en un evento de apuesta y deportivo (quizá para aminorar el impacto judicial que sin duda habría de tener). Quizá no pensara matar a nadie, pero sí darle su merecido. Durante ese tiempo es posible que se cruzaran varias apuestas y partidos con Ranuccio. Caravaggio le debía dinero; de ahí las solicitudes de adelantos por un cuadro no realizado, Caravaggio no estaba pintando mucho, sino que es muy posible que estuviera  ejercitándose en el juego y sobretodo en la esgrima y en la lucha. También estaba en contacto con gente experta en armas. Eso lo prueba el siguiente hecho: En la pelea no intervino Caravaggio y Ranuccio solamente, participaron hasta cuatro hombres por cada bando. Por el bando de Caravaggio, además de él, su muy amigo Onorio Longhi (del que ya hemos hablado en anterior entrada del blog), Petronio Toppa, un militar mercenario, probablemente contratado por Caravaggio para la ocasión, (se acrecienta el concepto de la necesidad del dinero), y un cuarto hombre no identificado, que pudo ser Mario Minniti o Lionello Spada, -también ya hemos hablado anteriormente de estos amigos de Caravaggio-, u otro, llamado Francesco de Luca que testificó negando su participación, o también, incluso, otro hombre llamado Paolo “el tuerto”, que era militar,  probablemente mercenario. Por el bando de Ranuccio, su hermano Giovan Francesco, y dos de sus cuñados llamados de apellido Giugoli. El resultado de la reyerta fue el siguiente: Ranuccio herido de muerte, seguramente desangrado, sólo tuvo tiempo de ser llevado a su casa, confesado a dura penas, y murió; el Caravaggio tuvo heridas graves, especialmente en la cabeza –(…lo que le faltaba para centrarse…)-, desapareció del lugar, y fue escondido por gente amiga hasta que se inició su fuga de Roma; el militar llamado Toppa, estuvo mal herido, casi se muere, y fue ingresado en la cárcel; de los demás no se tiene noticias de sus heridas, por lo que probablemente fueron leves o salieron indemnes. Todos se marcharon de Roma.
¿Pudo haber habido partido de pallacorda? Puede ser, no digo que no, pero también probablemente pudo haber enfrentamiento por provocación o duelo colectivo. En cualquier caso, no tiene más que una importancia anecdótica. Para mi está muy claro que había una predisposición al enfrentamiento, y desde hacía tiempo, probablemente por ambas partes. ¿Por qué ir todo el mundo armado a un partido? ¿Por qué en vez de separar una pelea entre dos jugadores, la pelea se hace más grande? Hay algún autor que  incluso, ha hablado de doce intervinientes. Había enconamiento.
Yo no creo que el homicidio fuera algo casual, simplemente como consecuencia de una discusión en un partido de pelota. Llovía sobre mojado. Quizá no estaba premeditado del todo, pero sí que creo que hubo provocación, y ajustes de cuentas. Las causas profundas, esas que reconcomen el cerebro de las personas, y que tienen que ver con los “pecados inherentes a la condición humana” que he descrito al principio como intemporales,  fueron las causas en esencia. El duelo es muy posible que tuvieran que ver, con el  dominio en el barrio, incluso quizá también tuviera connotaciones políticas, que tuviera que ver con mujeres –entendidas como propiedad-, con deudas, y cuestiones de honor en general, que en esos tiempos eran muy importantes.
El Papa Pablo V estaba realmente enojado con lo sucedido Cargó el peso del castigo sobre el Caravaggio. La sentencia fue dictada en rebeldía: pena de muerte, y por ser dictada en bando, podía ser ejecutada por cualquiera, incluso con posible recompensa si se presentara su cabeza.
Pasados los años, algunos participantes en la lucha obtuvieron, tras el necesario e imprescindible exilio, el perdón. Se alegaba para ello “que no había sido premeditado”, (¿qué otra cosa se podría decir?),  y lo obtuvieron.
Caravaggio en su proceso de vuelta a Roma para obtener el definitivo perdón, murió en julio de 1610, por motivos tampoco suficientemente aclarados.

ORAZIO Y ARTEMISIA GENTILESCHI

Siguiendo nuestro recorrido entre los caravaggistas que conocieron al genio debemos mencionar a Orazio Gentileschi y a su  hija Artemisia.
Orazio fue amigo de Caravaggio. Era unos ocho mayor que él. Fue colega de profesión, de correrías y aventuras. De hecho, también estuvo directamente implicado en el proceso por difamación a Baglione, (véase la entrada en que habló de este proceso), y aunque, en su declaración, Caravaggio negara que era amigo suyo, incluso, que hacía tres años que no le hablaba;  parece que era más bien un intento de exculpar a su amigo.
No es difícil pensar que Orazio conoció  bien la técnica de Caravaggio, y en sus primeros años en Roma tuvo una marcada influencia de él. Veamos un cuadro:


Los músicos e instrumentos era un tema amable, que iba muy bien para palacios y estancias privadas. Orazio estaba casado, y tuvo varios hijos, entre ellos a Artemisia , nacida en 1597, y seguro que le fue presentada a Caravaggio porque, por ejemplo, en 1604 Artemisia ya tendría unos siete años, y era ya una niña prodigio. Dibujaba maravillosamente. Es fácil imaginar a un padre orgulloso de la habilidad de su hija pequeña, presentándola al genio de la pintura del momento.
 Los cuadros y la personalidad de Michelangelo Merisi Caravaggio le debieron dejar una profunda huella a Artemisia, (Caravaggio era en ese momento el pintor más importante desde el punto de vista estilístico de Roma, sin duda ninguna), pues ella fue más caravaggista, y propagó más el estilo que su padre Orazio. Éste, derivó hacia otros estilos de mayor clasicismo con colores más claros. Fue especialmente reconocido en Inglaterra donde falleció.

Artemisia vivió en varias ciudades y fue una reputada pintora profesional, rompiendo muros, pues dada su condición de mujer, no le era permitido entrar en las academias de pintores, reservadas para hombres. Seguramente tuvo otros problemas de este tipo de discriminación que son fáciles de imaginar.  Hubo en su vida un suceso muy importante: fue violada por un profesor de dibujo, siendo bastante joven. Se tienen casi todos los datos del proceso por este delito. El violador no salió demasiado castigado, como era de esperar en esa época.
Artemisia residió gran parte de su vida en Nápoles, donde estaban otros grandes pintores caravaggistas, como José de Ribera “El Españoleto”, o Massimo Stanzione.  Falleció en esa ciudad de tanta influencia española en 1651, tras lo que, con el tiempo fue olvidada, lo que no es de extrañar, pues igual ocurrió con Caravaggio. La importancia para la historia de la  pintura de Artemisia es mucho mayor que la de su padre Orazio. Veamos la potencia expresiva del siguiente cuadro:


Uno se queda helado. Se dice que es una plasmación subliminal de venganza contra el hombre que la violó. Se trata de una Judith cortando la cabeza a Holofernes, y está en la Galeria de los Uffici en Florencia (hay un cuadro casi igual de la misma autora en Nápoles). Vale la pena hacer un “zoom” y detenerse con las salpicaduras de la sangre por las sábanas, brazos y vestido de Judith. También en el ceño fruncido de la protagonista, como si estuviera calculando con total frialdad, como si de un cirujano se tratara. Realiza Judith un corte de milimétrica precisión. La ayudante,  toma un papel bien activo, lo que no he observado en otros cuadros sobre el mismo tema de otros autores. Las mujeres en este cuadro, de alguna manera, se unen plenamente en el objetivo homicida. Casi como una continuación temática del anterior véase el siguiente cuadro de la autora:
Bien, hemos puesto un poco en solfa la teoría de que el homicidio de Caravaggio se debiera a un mero arrebato, y hemos hecho un breve acercamiento a dos pintores que conocieron al Caravaggio. No es mal bagaje para esta entrada, creo yo.
José Luis Cestero (nobiliano@gmail.com)